Ibar apela en Florida su sentencia de muerte con el apoyo de seis senadores

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Eloy Guerrero - tallahassee
León

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Con la presencia de seis senadores de España, el ciudadano español Pablo Ibar apeló ayer ante el Tribunal Supremo de Florida su sentencia de condena a muerte por un triple crimen que él dice no cometió. El abogado defensor, Peter Raben, pidió que se anule la sentencia por «numerosas irregularidades» cometidas en el juicio que lo condenó en el año 2000 y pidió que el máximo tribunal de Florida ordene uno nuevo. Los siete jueces del tribunal escucharon con mucho respeto a Raben, pero fueron muy duros con la fiscal general adjunta estatal, Leslie T. Campbell, a quien interrumpieron a cada momento con incesantes preguntas sobre aspectos legales del juicio. La fiscal estatal pidió que el tribunal ratifique la sentencia y deseche la apelación presentada. El tribunal puede tardar por lo menos unos seis meses en pronunciarse. La audiencia, de una hora de duración, fue presenciada por lo senadores españoles Javier Rojo (PSE-PSOE), vicepresidente segundo del Senado; Rosa Vindel (PP), Hilario Caballero Moya (PSOE), Enric Florenza i Tomas (CIU), Joseba Andoni Aurrekoetxea (PNV) y José Cabrero Palomares (Grupo Mixto). El cónsul español en Miami, Javier Vallaure, también asistió a la sesión,así como el padre y esposa del preso, Cándido Ibar y Tanya Ibar. Ibar, además de su amigo Seth Peñalver, fue encontrado culpable del asesinato en 1994 del dueño de un local nocturno de Miramar, al norte de Miami, y de dos bailarinas que se encontraban en su residencia. El abogado defensor insistió que Ibar fue condenado a la pena capital a pesar de que no se presentó ninguna prueba física contra él, ni huellas dactilares ni de ADN. El primer juicio fue declarado nulo porque el jurado no llegó a un veredicto unánime. Sobre el segundo, el abogado defensor subrayó que el juez aceptó el testimonio de un policía de que la madre de Ibar lo había identificado en una foto. Pero Raben precisó que ella ya estaba muerta para contradecirlo, tal como había hecho en el primer juicio. La juez Barbara Pariente preguntó a Raben qué se encontró en una camiseta que uno de los dos asaltantes llevaba y que fue abandonada fuera de la casa. Y el defensor aclaró que se encontraron pelos y otras huellas en la camiseta, «pero ninguna corresponde a Pablo». Ibar fue obligado a comparecer en una fila de sospechosos sin que se atendieran sus reclamaciones.

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