Dos pacifistas resultan heridos por los soldados cuando protestaban ante el Muro de seguridad
El ejército israelí ocupa Nablús en represalia por el atentado palestino
En estos días se han contabilizado más de cincuenta alarmas de posibles atentados terroristas
Una mujer palestina camina hacia la barrera de seguridad levantada por el ejército israelí
Horas después de que el ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz, se reuniera de manera urgente en la mañana de ayer con altos mandos de seguridad para estudiar su respuesta al último atentado palestino, que se cobró la vida de cuatro israelíes a las afueras de Tel Aviv el día de Navidad, ésta llegaba la pasada noche, con la invasión de la ciudad de Nablús por un elevado número de tropas que decretaban un estricto toque de queda en todo su distrito. Además, según el canal de TV. 2 israelí, dos batallones de paracaidistas de las Fuerzas armadas realizaban búsquedas casa por casa en el campo de refugiados de Balata, próximo a esta localidad cisjordana. El último suicida palestino, un joven de 18 años llamado Shamed Hanami, era oriundo de una pequeña aldea de Nablús, cuya casa familiar fue destruida a primeras horas de la mañana, medida «disuasoria» que siempre ejecuta el ejército israelí como represalia contra la familia del atacante, cuya pérdida es doble. Hanami, era militante del Frente Popular para la Liberación de palestina, una organización de corte comunista creada en 1967, que apenas había actuado durante la segunda Intifada. El atentado del jueves era su respuesta al asesinato, la semana pasada, de dos de sus activistas. «Esta es la primera acción de una larga serie. Juramos hacer un terremoto en la entidad sionista», rezaba el comunicado del grupo. Unas amenazas que se unen a las de los grupos islámicos, que ayer juraron venganza por la matanza en Gaza de 5 palestinos horas antes del atentado palestino. Anarqía en los territorios Según la radio militar israelí, durante la reunión del ministro Mofaz se informó de que hay más de 50 alarmas de ataques terroristas inminentes, que preparan acciones especialmente sangrientas. Según esta fuente, los servicios de secretos internos habrían informado al ministro de la «anarquía cada vez mayor que reina en los territorios palestinos». Fuentes cercanas al primer ministro, Ariel Sharon, señalaron ayer que el último atentado puede provocar que Israel tome definitivamente «medidas unilaterales», siguiendo el plan elaborado por el premier israelí, y que amenaza con aplicar si la Hoja de Ruta no se aplica según sus propios intereses declarados. Por otra parte, soldados israelíes dispararon e hirieron a dos pacifistas -un israelí y una norteamericana -de la organización «Anarquistas contra el muro», que ayer por la tarde se manifestaban junto a la valla de seguridad que Israel levanta en tierras palestinas. Según fuentes militares, los manifestantes intentaban abrir un boquete en el muro de ocho metros cerca de la localidad cisjordana de Qalqilia, y no hicieron caso a los disparos de advertencia.