Prodi, que ya se había despedido de la política europea, se ve obligado a asumir otra vez el poder
Barroso claudica ante la Eurocámara y retira su equipo para remodelarlo
Por primera vez en la historia de la Unión, el Parlamento Europeo impone su criterio a la Comisión
Barroso y la comisaria sueca Margot Wallstrom tras comprobar que no tenían mayoría en la Eurocámara
José Manuel Durão Barroso mantuvo hasta el último momento el pulso con la Eurocámara debido al caso Buttiglione, pero al final, no le salían las cuentas. El futuro presidente de la Comisión Europea claudicó ayer ante los eurodiputados más hostiles, retirando a su equipo de comisarios y pidiendo tiempo para poder presentarse ante la Cámara de Estrasburgo con una nueva propuesta. Esta decisión abre una crisis inédita en la historia de la construcción europea, pero que si algo hace es fortalecer el papel del Parlamento Europeo. La empecinada decisión de mantener al italiano Rocco Buttiglione en la cartera de Interior y Justicia, censurado por la Eurocámara debido a sus declaraciones homófobas y machistas, desencadenó la crisis abierta ayer en el seno de la UE. Defendido por el Grupo Popular y la derecha soberanista, Buttiglione era reprobado por socialistas, verdes, comunistas, euroescépticos y la mayor parte de los eurodiputados liberales, sin los cuales se hacía muy difícil obtener la ratificación parlamentaria. «Ante tales circunstancias, he decidido no presentar la nueva Comisión». Estas fueron las palabras utilizadas por Barroso ante el pleno y que fueron jaleadas como una victoria desde los escaños de la izquierda. El político portugués solicitó «más tiempo» para consultar con los jefes de Estado y de Gobierno antes de presentarse con otra propuesta, pero eludió anticipar a quién afectará la remodelación con un lacónico «cambiaré lo ne-cesario y suficiente». Más fuerza La presidencia holandesa de la UE se limitó a tomar nota de la retirada de Barroso y subrayó que «la consecuencia será que la Comisión (presidida por Romano) Prodi seguirá en funciones durante el tiempo necesario», pese a que debía concluir su mandato el domingo. Esta crisis estalló en un momento especialmente importante para la UE, ya que mañana los líderes de los Veinticinco se reunirán en Roma para firmar la Constitución Europea. Holanda propuso celebrar una cumbre extraordinaria en la capital italiana para abordar la situación, idea que ha sido rechazada, si bien el revés sufrido por Barroso sin duda será abordado de manera informal. La lectura hecha por los grupos políticos es diferente. La mayoría insiste en que la democracia y el poder de la Eurocámara se han visto fortalecidos con la retirada de la Comisión Barroso.