Indonesia y Sri Lanka rehacen su política urbanística en las costas borradas por el maremoto
La «zona cero» de la catástrofe vuelve a bullir un mes después del tsunami
La ola se llevó a médicos, policías y funcionarios que son sustituidos por gente llegada de Yakarta
Un superviviente lee el periódico en el porche de lo que fue su casa
«La ciudad vive». Ésa fue la descripción de Banda Aceh, población considerada como la zona cero del maremoto, que realizó ayer, Juan Bartolomé, uno de los miembros del equipo de ayuda humanitaria enviados a esa capital indonesia por la Agencia Española de Cooperación Internacional. Hoy, un mes después de que el tsunami segara la vida de 280.000 personas en el suroeste asiático, la vida comienza a volver a ser cotidiana. «El país (por Indonesia) se está reorganizando a marchas forzadas. La gente de aquí tiene fama de dinámica y emprendedora. Están demostrando que eso es verdad», explica Juan desde el hospital de campaña instalado por los españoles en esa población asiática. La descripción de Banda Aceh que realiza Juan Bartolomé es la de una ciudad que comienza a superar la fase de emergencia en la que se vio inmersa tras el terremoto del 26 diciembre y la posterior llegada de la gran ola. Pero esos indicios de normalidad no pueden esconder la tragedia. «El maremoto -comenta Juan- acabó con la vida de mucha gente. Administrativos, médicos, agentes del orden...» Para sustituirles ha llegado mucha gente de la capital, Yakarta. La destrucción será aprovecha-da para realizar una planificación urbanística de la ciudad, lo mismo que se ha proyectado para la franja costera borrada por el tsunami en Sri Lanka.