El fuerte dispositivo de seguridad no evita que la resistencia ataque el búnker de EE.UU. en Bagdad

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Andrew Marshall - bagdad
León

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Los insurgentes que prome-tieron hacer la guerra a los comicios en Irak llevaron a cabo ayer una nueva ola de ataques matando a 22 personas y renovando sus amenazas de desatar un baño de sangre en la jornada electoral de hoy. Aunque las fuerzas de seguridad colocaron barricadas, sellaron las fronteras y cerraron el aeropuerto de Bagdad, la resistencia consiguió atacar el fortín de Estados Unidos en Bagdad y más de una docena de centros electorales. Al menos dos estadounidenses murieron y cuatro más resultaron heridos por un ataque con granadas de mortero caídas en el complejo donde se encuentra la embajada de EE.?UU. en Bagdad, la zona más vigilada y segura de todo el país. Las fuentes explicaron que una de las granadas impactó muy cerca de la embajada, situada en la fortificada Zona Verde del centro de Bagdad junto a varios edificios guber-namentales. Por otro lado, un suicida se inmoló a las puertas del centro de seguridad conjunto de Estados Unidos e Irak en la localidad de Janakin, al noreste de Bagdad, cerca de la frontera con Irán. El Ejército estadounidense dijo que tres soldados iraquíes y cinco civiles murieron y otros siete resultaron heridos en el ataque, que no produjo bajas estadounidenses. El grupo aliado de Al Qaida en Irak, liderado por el jorda-no Abu Musab al Zarqaui, se atribuyó la responsabilidad y amenazó con causar el desorden cuando los votantes vayan hoy a votar. «Por última vez, les advertimos de que mañana (por hoy) será sangriento para los cristianos y judíos y sus mercenarios y para todo el que participe en el juego de América y Alaui», dijo en un comunicado colgado en la página web. El atentado con bomba se produjo poco después que los insurgentes llevaran a cabo un ataque con cohetes contra una base militar iraquí en Duluiya, al norte de Bagdad, matando a tres soldados e hiriendo a cuatro, según fuentes de seguridad. Además, otros tres civiles mu-rieron en un atentado en Samarra. La resistencia lanzó una carreta repleta de explosivos contra un colegio electoral, matando a un guardia, en la localidad de Sharqat, al sur de Mosul, según testigos. Por tro lado, los cadáveres de tres trabajadores iraquíes de seguridad secuestrados hace una semana fueron ha-llados en Balad, en el norte de Bagdad, dijo la policía. También aparecieron los cuerpos de cuatro iraquíes ejecutados en Ramadi. Cifras confusas Estas cifras de ataques, gene-ralmente suministradas por el mando norteamericano o por la policía iraquí, no parecen reflejar la magnitud real de la ofensiva de la resistencia. Las dificultades de los periodistas para acceder a los algunas partes del país tampoco ayudan a la transparencia informativa. De hecho, aunque el viernes no se informó más que de una docena de ataques contra centros de votación, un mando nortemaricano que quiso permanecer en el anonimato afirmó que fueron muchos más. «Ayer (viernes), hubo 45 ataques contra colegios electorales en el país», aseguró este oficial.

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