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Óscar Santamaría - corresponsal | washington
León

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«He sido un pecador, he cometido errores. Pero he aprendido». Con estas palabras, George W. Bush entonaba hace unos años el mea culpa por su pasado «salvaje», cuando abusó del alcohol y fumó marihuana. Así lo reco-noció a su amigo Doug Wead, ex asesor de su padre en la Casa Blanca, quien grabó las conversaciones entre 1998 y 2000, cuando era gobernador de Texas pero ya aspiraba a la presidencia. Wead, en busca de publicidad para su último libro, acaba de hacer públicas parte de estas confesiones, cuya autenticidad no ha negado la Casa Blanca, y que aparecieron el domingo en The New York Times . En ellas, Bush habla de su coqueteo con las drogas, un fantasma que le ronda desde hace años. En una de las cintas, consciente de que en su carrera política la prensa bucearía en su pasado, le dijo a Wead que nunca contestaría a preguntas sobre si consumió drogas, criticando a Al Gore por haber confesado que fumó marihuana cuando era joven. Él no lo haría, dice, incluso si su negativa le costara la presidencia. «No respondería a la cuestión de la marihuana. ¿Sabes por qué? Porque no quiero que los niños hagan lo que yo hice», afirma en una de las cintas. «Quiero ser presidente, pero te gustaría que tu hijo te dijera, oye, papá, el presidente Bush probó la marihuana, creo que yo también lo haré», preguntó a Wead. Tras calificar su pasado como «ya sabes, comportamiento salvaje», Bush reconoció también a su confesor: «No voy a ir contra los homosexuales. Soy un pecador. ¿Cómo puedo diferenciar el pecado?». La Casa Blanca mostró el malestar del presidente. «Fueron conversaciones informales que tuvo con alguién que él creía su amigo». Wead señaló que las grabó porque intuía que Bush iba a ser un personaje histórico. «Lo mismo habría hecho con Gandhi».

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