La violencia se cobra más de 30 muertos en el segundo aniversario de la toma de Bagdad
Irak pide el fin de la ocupación dos años después de la caída de Sadam
Decenas de miles de manifestantes acuden a la plaza en la que se derribó la efigie del dictador
Los manifestantes, en la plaza donde se derribó la estatua de Sadam
Miles de personas salieron ayer a las calles de Bagdad en una manifestación convocada para conmemorar el segundo aniversario de la caída de Sadam Husein y en la que una de las peticiones más escuchadas fue «el fin de la ocupación». La marcha, organizada por grupos suníes y el clérigo radical chií Muqtada Al Sadr, concluyó en la Plaza Firdous, donde el derribo de una estatua del ex líder iraquí simbolizó hace dos años el derrocamiento del antiguo régimen. En esa misma plaza, un grupo de manifestantes quemó ayer efigies del presidente estadounidense, Georges W.Bush, el primer ministro británico, Tony Blair, y Sadam Huseín. «No a la ocupación» y «No hay más Dios que Alá y América es el enemigo de Dios» corearon los manifestantes, muchos de los cuales enarbolaban banderas verdes del Islam y la enseña nacional de Irak, roja, negra y blanca. Los participantes también exigieron que se acelere el juicio contra Sadam Huseín, al grito de «Muerte a Sadam», y pidieron que se mida con el mismo rasero al ex presidente iraquí y a «los ocupantes norteamericanos». «No a Sadam, No a America, Sí a un gobierno legitimo», fue otra de las consignas más repetidas por los manifestantes. «Queremos que el nuevo gobierno libere a los detenidos, combata el desempleo y restaure la seguridad», dijo Abdel Hadi Darayi, uno de los principales asesores de Muqtada Al Sadr en Bagdad, mientras participaba en la protesta. Algunos de los manifestantes, también partidarios de Muqtada Al Sadr, procedían de localidades del sur del país, como Basora, Amara y Nasiriya, y habían llegado esta misma mañana a Bagdad para participar en la marcha. «He recorrido 400 kilómetros desde Missian para tomar parte en la protesta en respuesta al llamamiento de Al Sadr», dijo uno de los participantes, Abdulrasoul Ali, mecánico de 47 años. Otro de los manifestantes, Mahmoud Mayid, afirmó que participaba en la marcha junto a sus cuatro hijos desempleados para exigir al nuevo gobierno la creación de puestos de trabajo. La manifestación fue la más multitudinaria que se registra en la capital desde la elecciones del pasado 30 de enero y se desarrolló en paralelo a las celebradas en otras ciudades, como Ramadi, al oeste de Bagdad y bastión de la insurgencia suní. Además de por los clérigos afines a Muqtada Al Sáder, el ambiente había sido caldeado ayer por las autoridades religiosas suníes que aprovecharon la plegaria del viernes santo musulmán para pedir desde las mezquitas el fin de la ocupación estadounidense. «La causa del terror en el país es la presencia de las tropas norteamericanas» proclamó ayer desde el púlpito Harith Al Dari, secretario general de la Asociación de Sabios Islámicos, órgano religioso de la minoría suní. Tras haber ocupado tradicionalmente el poder político en Bagdad, los suníes se ven ahora apartados de los círculos de gobierno por los mayoritarios chiíes, sus rivales históricos y que ganaron las elecciones. «No habrá paz ni seguridad en Irak hasta que termine la ocupación» MUQTADA AL SÁDER Clérigo radical chií