Estados Unidos quiere que los países árabes introduzcan cambios democráticos a toda costa

Mubarak cede a las presiones de Bush pero podrá vetar a todos sus adversarios

La oposición egipcia anuncia una campaña de desobediencia política y civil

Miembros del Parlamento egipcio votan en El Cairo la polémica enmienda constitucional

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Eugenio García Gascón - el cairo
León

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El Parlamento egipcio aprobó ayer una controvertida enmienda constitucional que el gobierno calificó de «histórica» y que permitirá que en las próximas elecciones compitan por primera vez más de un candidato a la presidencia del país. Sin embargo, la oposición condenó duramente la reforma por considerarla vacía de significado y denunció los impedimentos que lleva consigo y que son tantos que harán que se convierta en papel mojado y no tenga ninguna repercusión. La nueva ley permite en teoría que cualquiera de los 15 partidos representados en la cámara presente a un candidato a la presidencia aunque para ello será necesario que cuente con el respaldo de 65 diputados, una condición que en las actuales circunstancias no reúne ningún partido de la oposición. La mayoría parlamentaria del Partido Democrático Nacional del presidente Hosni Mubarak es tan abrumadora que cualquier formación de la oposición que quiera presentar a un candidato tendrá que contar con el apoyo de los diputados del PDN, lo que en la práctica significa que Mubarak tendrá derecho de veto sobre los demás candidatos. La nueva ley estipula que para presentar a un candidato un partido tiene que haber estado registrado durante cinco años. Los candidatos independientes deberán contar con el apoyo de 300 cargos electos del Parlamento, los ayuntamientos y las diputaciones. Los Hermanos Musulmanes, una cofradía de inspiración fundamentalista que aunque es ilegal desde 1954 constituye la fuerza más vigorosa de la oposición, había hecho un llamamiento al Parlamento para que votara en contra de la reforma por considerarla una pantomima. Simpatizantes de los Hermanos Musulmanes salieron a las calles para protestar contra lo que consideran una representación teatral sin ningún valor y exigiendo la liberación de centenares de jóvenes religiosos que han sido detenidos en los últimos días. La polémica reforma ha sido impulsada personalmente por Mubarak, de 77 años, quien ha cedido a las presiones de Washington. El presidente Bush quiere que los países árabes introduzcan cambios democráticos a toda costa aunque éstos pongan en peligro la estabilidad de los países de la región. Mubarak todavía no ha dicho si va a presentarse para obtener un quinto mandato aunque todo el mundo piensa que sí lo va a hacer. El presidente egipcio declaró recientemente que no permitirá que concurran partidos de orientación religiosa, en una clara referencia a los Hermanos Musulmanes. Basta La plataforma Kifaya (Basta), primera de la oposición en Egipto, ya ha anunciado su boicot a todo el proceso electoral, incluido el próximo referéndum sobre la reforma, en protesta por lo que calificó como «condiciones ilógicas» impuestas a los candidatos. Kifaya, en la que están la mayor parte de los grupos de la oposición, incluido el influyente Hermanos Musulmanes, afirmó que iniciará una campaña de «desobediencia política que llegará a desobediencia civil». Otro de sus líderes, Abdelhalim Qandil, director del diario Al Arabi, órgano del Partido Naserista, afirmó que el movimiento coordinará con todas las fuerzas políticas y los sindicatos, para poner fin «con todos los medios legales» al régimen del presidente Hosni Mubarak, al que calificó de «corrupto y autoritario».

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