| Crónica | Desvelado el secreto | CAOS EN EL PAÍS LOCALIZADOR LOCALIZADOR LOCALIZADOR LOCALIZADOR LOCALIZADOR

El mito era sólo un tipo gris Los bloqueos y la huelga de transporte provocan la explosión social en Bolivia Título cuerpo 13 a 1 columna para secundarias Título cuerpo 13 a 1 columna para secundarias

El descubrimiento de que el hombre que acabó con Nixon por el caso Watergate es sólo un ex espía del FBI decepciona a los americ

Publicado por
Mercedes Gallego - nueva york
León

Creado:

Actualizado:

Pocas veces el romanticismo de un misterio escrutado durante tres décadas puede sobrevivir a la vulgar realidad. Muchos en Estados Unidos se han sentido decepcionados con la revelación de que Garganta Profunda, la fuente secreta del caso Watergate, fuese un tipo gris del FBI cuyas memorias ni siquiera hicieron mella en las listas de ventas. En palabras del diario The New York Times , «uno no se lee una novela de misterio para averiguar al final que el principal enigma era un tipo que aparecía de pasada en la página 143». Bob Woodward, que tejió los hilos de ese thriller histórico en las páginas del Washington Post , sabía que no bastaba con escribir el capítulo final con la identidad del personaje: hace falta reescribir toda la novela. El periodista que ha construido una multimillonaria carrera sobre el primer gran reportaje de su vida, se preparaba desde hacía tiempo para este libro, el número 13, con el que cerrará el ciclo de su vida profesional, y de una historia clave en la política estadounidense que ocurrió hace 33 años. La prepublicación empezó ayer en las páginas del diario The Washington Post , al que le ha dedicado su carrera. Volviendo sobre sus pasos a 1970, cuando hacía de mensajero en la Marina, el periodista narra cómo conoció al hombre que se convertiría en su mina de oro periodística. Fue la conversación casual entre dos hombres aburridos que esperaban en la antesala de una oficina de la Casa Blanca, conscientes de que podrían estar sentados uno junto al otro durante horas. Woodward era un joven inquieto por un futuro que no lograba cuadrar. A su lado, «un hombre alto con el pelo canoso perfectamente peinado» que llevaba un portafolios en la mano. «Probablemente tenía 25 ó 30 años más que yo. Vestía traje oscuro, camisa blanca y tenía un aspecto distinguido, con un estudiado aire de seguridad, y la postura calmada de alguien acostumbrado a dar ordenes que se obedecían instantáneamente». Ese hombre de pocas palabras no tenía ganas de conversación, pero el joven lugarteniente Bob Woodward, a punto de acabar su mandato en la Marina, buscaba conexiones para su futuro y no tenía muchas oportunidades de conocer a gente en la Casa Blanca. Le contó que se había graduado en Yale cinco años antes, que llevaba cuatro de servicio en la Marina, que le habían extendido los tres años obligatorios por culpa de la Guerra de Vietnam, que no sabía lo que haría cuando acabase, que tenía un compañero de escuela que trabajaba en la oficina del juez Warren Burger, que tomaba cursos de posgraduado en la Universidad de George Town sobre Shakespeare y sobre relaciones Internacionales... «Aquel año en Washington me había empleado a fondo en encontrar gente interesante», rememora Woodward en la entrega de ayer. Woodward cree que Mark Felt, agente del FBI, acabó siendo amable con él porque de algún modo le recordaba a sí mismo y había despertado en él «un cierto sentimiento paternal». La maceta y el reloj de papel Fue Felt el que organizó un sistema para reunirse clandestinamente con Woodward de madrugada en un aparcamiento subterráneo en la cercana localidad de Rosslyn, Virginia. Para solicitar una reunión, el joven reportero debía retirar una maceta con bandera roja que tenía colocada en su balcón y el día siguiente, en la página 20 del diario New York Times que recibía cada mañana encontraría, un pequeño dibujo de las agujas de reloj para indicar la hora de la cita para esa noche. Felt ya no era el siniestro hombre de la gabardina, sino el «amigo» al que se refería Woodward antes de que su editor rebautizara sarcásticamente a su fuente como Garganta Profunda. El incremento de los bloqueos en las rutas que unen Bolivia con el exterior y una huelga general de transporte en La Paz y El Alto elevaron ayer la presión sobre los partidos, que buscan una solución a la crisis que vive el país. Los parlamentarios continuaron las reuniones para concertar la convocatoria a la Asamblea Constituyente y el referendo sobre las autonomías, consenso que puede bajar la tensión creada por los grupos de manifestantes. El aislamiento de Chile y Perú por carretera es total mientras se han incrementado los cortes en las vías internas que perjudican el tránsito a los territorios de Argentina y Paraguay. Los habitantes de El Alto y La Paz se vieron obligados a caminar varias horas para asistir a sus puestos de trabajo en medio de las concentraciones de miles de manifestantes, aunque el Gobierno instruyó a las entidades públicas ser tolerantes en el horario de ingreso. Los comercios y oficinas permanecen abiertos, pero en ocasiones cierran sus puertas ante el temor a sufrir saqueos de los manifestantes, mientras que los centros docentes siguen cerrados. | javier aliaga Texto Texto Título Texto Título Texto Título Texto

Cargando contenidos...