Militares franceses recuperan el control del buque amotinado en Córcega
Unos helicópteros franceses se aproximan al ferry secuestrado
La operación relámpago de un cuerpo de élite de la Gendarmería francesa puso fin ayer, en el puerto corso de Bastia, al secuestro del barco Pascal Paoli por marinos huelguistas, que rechazan la privatización de la naviera Sociedad Nacional Córcega-Mediterráneo (SNCM), al borde de la quiebra. Medio centenar de hombres de las fuerzas de intervención del grupo de élite GIGN descendieron con cuerdas desde cinco helicópteros hasta la cubierta del buque hacia las 8.30 horas cuando efectuaba una maniobra para entrar en el puerto. El comando recuperó el control en diez minutos y poco después el buque navegaba nuevamente rumbo a Marsella, escoltado por buques de la Marina. Ante a la gravedad de la situación, el ministro de Transportes, Dominique Perben, matizó que el Estado consevará una parte «minoritaria» de su capital, algo considerado insuficiente por los sindicatos. El Pascal Paoli fue tomado y desviado el martes en el puerto de Marsella por marineros cercanos a los independentistas corsos, opuestos a la privatización de la SNCM, una empresa pública muy deficitaria que realiza trayectos entre Francia y Córcega, Cerdeña, Argelia y Túnez. Según fuentes portuarias y sindicales, los oficiales del Pascal Paoli, un buque mixto de carga y pasajeros de 176 metros de eslora, fueron obligados por los huelguistas a zarpar. No había ningún pasajero a bordo. El bloqueo el martes del puerto de Marsella, el más importante de Francia, por los marinos y estibadores huelguistas y la toma del Pascal Paoli suponen un claro endurecimiento del conflicto iniciado la semana pasada. Los huelguistas se oponen a la adquisición anunciada por el gobierno por un fondo de inversiones, Butler Capital Partners, dirigido por un empresario franco-estadounidense. El fondo hizo una oferta de 35 millones de euros con una recapitalización del Estado de 113 millones de euros.