David Blunkett renuncia por segunda vez en este año a una cartera ministerial

La dimisión del ministro de Trabajo inglés desgasta al Gobierno de Blair

El laborista ha dejado el gabinete por su relación con una empresa científica El ministro sin cartera John H

El ex ministro de Trabajo y Pensiones inglés, David Blunkett

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colpisa | londres

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Menos de seis meses después de su triunfal regreso al gobierno de Tony Blair, el ministro de Trabajo y Pensiones, David Blunkett, de 57 años y ciego de nacimiento, renunció ayer del gabinete laborista -por segunda vez en menos de un año- en medio de una controversia sobre sus negocios con una empresa de biotecnología. Blunkett afirmó que sale del gabinete para «proteger» a Blair. «Dimití hoy precisamente para proteger al gobierno de ser distraído de las políticas que está impulsando, de las reformas que está emprendiendo», explicó Blunkett. En diciembre de 2004, Blunkett ya abandonó su cargo como ministro de Interior tras ser acusado de abuso de poder por haber facilitado la obtención de un visado a la niñera filipina empleada por su amante, Kimberly Quinn, directora de un semanario político conservador y casada con un alto ejecutivo. La controversia que costó esta vez el puesto a Blunkett -cuya agitada vida amorosa ha sido objeto de un telefilme, e incluso de una obra teatral- no tuvo que ver con faldas, sino que surgió por su relación con una empresa de biotecnología, DNA Bioscience. Blunkett presentó su renuncia tras haber estado varios días bajo fuego de los conservadores, que lo acusaron de haber transgredido el llamado Código Ministerial de Conducta al haber aceptado un puesto directivo en esa empresa de biotecnología, al que enunció tras haber sido nombrado por Blair al gabinete. Blair le excusa En una sesión en la Cámara de los Comunes, el primer ministro Tony Blair defendió enérgicamente a su ex ministro, cuya renuncia aceptó con pesar. Blunkett es «un hombre decente y honorable», declaró, asegurando que las acusaciones contra su ministro «no son ciertas». Los conservadores acusaron a Blunkett de violar el código que establece que todos los ministros deben consultar al organismo regulador de la conducta de los miembros del gabinete, y asegurarse de que no existen conflictos de intereses entre sus responsabilidades públicas y sus intereses privados o financieros. Blunkett abandonó su cargo en esa firma tras las elecciones generales de mayo, que dieron un tercer triunfo consecutivo a los laboristas. Pocos días después, Blair le nombró ministro de Trabajo y Pensiones, uno de los puestos más importantes del gabinete. Blunkett había tratado de acallar la controversia que estalló el pasado fin de semana, anunciando que había tomado medidas para vender las acciones de sus hijos en la empresa de genética DNA Bioscience. «He tomado esta medida para evitar las malas interpretaciones y para proteger a mi familia de otras intrusiones, lo que espero que sea respetado», dijo el lunes, intentando en vano sepultar la polémica. Pero fue en vano. La renuncia de Blunkett fue saludada por el líder conservador (saliente), Michael Howard, quien afirmó que esa dimisión debilita la autoridad de Tony Blair. Blair ha tenido una «semana extraordinaria», donde la «continuada erosión de su autoridad se ha transformado en una hemorragia», declaró Howard ante la Cámara de los Comunes.

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