Los especialistas descartan una orquestación nacional de los disturbios
Los mandos policiales franceses descartan una organización estructurada de las violencias urbanas a nivel nacional. En contra de ideas preconcebidas, el fiscal de Bobigny, François Molins, opina que «un barrio que no se mueve es un barrio controlado por las redes organizadas o por los islamistas». Los expertos sí admiten una planificación a escala de los barrios. El desmantelamiento el sábado de un taller de fabricación artesana de cócteles molotov en Evry, a las puertas de París, ha revelado que «había una organización por adultos que ponen en primera fila a menores para que vayan a cometer los hechos», señaló Gaudin. Según fuentes de la investigación, el padre de uno de los siete menores detenidos por su relación con el laboratorio clandestino pertenece al movimiento musulmán Tabligh. Con millones de adeptos en todo el mundo, esta corriente mezcla proselitismo activo y no violento con fundamentalismo, apuntan expertos policiales. En Francia su actividad se concentra en los jóvenes de los suburbios tras haber consagrado sus esfuerzos a «reislamizar» a los obreros inmigrados. Los especialistas del Ministerio del Interior dibujan un núcleo duro formado por jóvenes en situación de fracaso escolar y social que no tienen nada que perder. A su alrededor gravitan otros chavales que se dejan arrastrar por mimetismo. «No se dan cuenta de lo que hacen, no se percatan de la gravedad», exponen estos analistas que ya han bautizado el fenómeno como el efecto Game Boy . «Van a cargarse maderos como se los cargan en la consola de vídeojuegos», explican. La inquietud principal estriba en los casos de críos de 10 a 12 años que han participado en los altercados. «Algunos se comportan como fieras a las que ni siquiera sus hermanos mayores consiguen que entren en razón», comenta un policía.