El movimiento islamista asegura que no renuncia a la «resistencia» contra Israel

Hamás propone formar un Ejército para defender a los palestinos La «intifada» estalla dentro de Al Fatah y los militantes piden cambios

El líder islamista de Gaza rechaza el «chantaje» que supone el recorte de fondos

Jaled Mishal, durante la rueda de prensa que ofreció ayer en Damasco

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George Bagdadi Eugenio García Gascón - damasco jerusalén
León

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El movimiento islamista Hamás no parece dispuesto ni a reconocer al Estado de Israel ni a renunciar a la violencia, como quedó claro en su primera comparecencia pública tras su victoria electoral. En una conferencia de prensa en su exilio de Damasco, Jaled Mishal, el jefe político de Hamás, declaró que las prioridades de su grupo son lanzar un programa de reformas en la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y crear un Ejército que «que garantice la seguridad del pueblo palestino». Mishal fue más elocuente en lo que calló que en lo que dijo, pues se negó a responder claramente a las preguntas de si pensaba reconocer a Israel o renunciar a la violencia. Muy significativa igualmente fue la elección de Damasco para su primera comparecencia, pues la capital siria es en el mundo árabe la más dura ante Israel y la menos dispuesta a concesiones con el vecino hebreo. «Mientras estemos bajo la ocupación, la resistencia -no dijo «violencia»- es nuestro derecho. Hemos triunfado en la resistencia y ahora vamos a triunfar en las reformas (políticas)», dijo. «Si hay quien menciona el tema de atacar a civiles, hemos dicho y decimos que cuando nuestro enemigo deje de atacar a civiles, nosotros también lo haremos», señaló en línea con el discurso habitual del movimiento. Pero Mishal se mostró partidario de abrir canales de diálogo con Europa e incluso admitió la necesidad de hacerlo con Washington: «Estamos deseosos de emprender un diálogo con Estados Unidos y Europa, pero tienen que respetar nuestra nuestras posturas, sin tratar de imponernos condiciones», dijo. Aun así, quiso lanzar un guiño a Europa, y pidió a los países de la UE «no alinearse con EE.UU. e Israel, pues pueden desempeñar un papel muy importante», dijo. Sobre las amenazas de la Administración Bush de cortar su ayuda a la ANP, respondió que «el pueblo palestino ha vivido años sin la ayuda de Estados Unidos y estamos seguros de que los países árabes y musulmanes no serán avaros con nosotros y no se someterán a las presiones americanas». Desde Gaza, otro de los líderes de Hamás, Ismail Haníe, apuntó ante las amenazas de recortar las ayudas «no puede ser una espada de Damocles sobre la cabeza del pueblo palestino, y no seremos objeto de ningún chantaje a nuestra gente». Firme, pero comedido El tono de Jaled Mishal fue firme en las tradicionales posturas de Hamás, pero al mismo tiempo comedido, sin hacer llamamientos incendiarios a la violencia e incluso abriendo un resquicio a un posible diálogo con Israel: «Aún no nos han propuesto nada para poder decir si cooperamos con ellos o no», afirmó. Sobre la hoja de ruta, el último plan de paz ahora congelado, la llamó «hoja de ruta de Bush» y se preguntó en voz alta «por qué nos pedís res-petar una cosa que no existe». Mechal se mostró dispuesto a «unificar las armas (en poder de los palestinos) y fundar un Ejército que defienda a nuestro pueblo». «Si hay quien menciona el tema de atacar a civiles, hemos dicho y decimos que cuando nuestro enemigo deje de atacar a civiles, nosotros también lo haremos» JALED MISHAL Líder de Hamás en el exilio Milicianos y militantes de Al Fatah participaron ayer en ruidosas protestas en Cis-jordania y Gaza por segundo día consecutivo para exigir la dimisión de los máximos diri-gentes de Al Fatah, a quienes responsabilizan de la severa derrota que sufrió el partido en las elecciones legislativas del pasado miércoles. Los 58.000 hombres de la policía palestina son en su inmensa mayoría agentes fieles a Al Fatah. La victoria de Hamás les ha puesto ner-viosos porque temen que el nuevo Gobierno los despida para crear una policía a su medida, como en su momento hizo Yaser Arafat. La dirección del partido, con el presidente Mahmud Abas (Abu Mazen) a la cabeza, guarda silencio y no ha querido responder a los manifestantes que quieren ver rodar cabezas en el comité central. Ante la tumba de Arafat En Ramala los manifestantes, incluidos policías, entraron en el complejo de la Mukata. Al llegar a la tumba de Yaser Arafat se postraron para rezar, mientras los agentes los rodeaba para impedir que se dirigieran al edificio donde estaba Abu Mazen. «Hemos venido a visitarte, Abu Ammar (Arafat), para que nos perdones por lo que ha ocurrido», clamaron. Algunos dijeron que el objetivo de la revuelta es acabar con la actual dirección y elegir una nueva que pueda conducir a Al Fatah a la victoria en las próximas elecciones, que si no ocurre nada excepcional serán dentro de cuatro años. El consejero de Seguridad, Yibril Rayub, aseguró a los manifestantes que sus puestos de trabajo están garantizados, ya que Hamás no tendrá auto-ridad para despedirlos. Situaciones similares se produjo en las sedes del Parlamento en Ramala y en Gaza, así como en otras ciudades. Abu Mazen ha decidido que las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia se queden bajo sus órdenes direc-tas para evitar que Hamás las controle. El número uno de la lista general de Hamás, Ismail Haníe, aseguró que no va a haber purgas en las fuerzas de seguridad, aunque parece lógico pensar que el nuevo Ejecutivo querrá sustituir a los oficiales de mayor graduación.

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