| Crónica | Preocupación por el futuro |

Un país en crisis

Los padres italianos quieren que sus hijos sean o futbolistas o azafatas de televisión ante el pesimismo que muestran por el futuro, en medio del aumento de los precios y el empleo precario

Publicado por
María Signo - corresponsal | roma
León

Creado:

Actualizado:

Este domingo y este lunes, Italia se juega su futuro en las urnas tras una agria campaña electoral en la que apenas de ha hablado de los programas y de las preocupaciones de los italianos. La situación de país no está para bromas y entre los ciudadanos existe un gran pesimismo sobre el futuro. Lo que más preocupa es la situación económica y el trabajo. El paso al euro, que oficialmente fue de 1 euro=1.936 liras, en la práctica ha sido de 1 a 1, provocando un gran aumento de precios que ha supuesto un duro golpe a las economías familiares. Todas las encuestas constatan una gran pérdida del poder adquisitivo, sobre todo para asalariados y jubilados que en cinco años apenas han visto aumentados sueldos y pensiones. Como contrapartida, los ricos se han enriquecido aún más porque han sido beneficiados por la reforma fiscal. La evasión fiscal es una de las más elevadas de Europa y hasta Beslusconi la ha justificado. La vivienda, una inversión Los escándalos finacieros de Parmalat y de la deuda argentina que perjudicaron a muchos pequeños ahorradores, han hecho que la compra de la vivienda se haya convertido en la principal inversión de las familias originando un gran aumento de precios. Aunque la tasa de desempleo ha bajado en estos años, la mayoría de los puestos de trabajo creados son precarios. Esta situación afecta principalmente a los jóvenes entre 15 y 29 años donde un 25 por ciento tienen contrato temporal. El alto precio de la casa y el trabajo precario hacen que la tasa de natalidad italiana sea una de las más bajas del mundo porque los jóvenes continúan viviendo con los padres hasta bien pasados los 30. Son la llamada generación «mileurista». Para los italianos la política es un mal menor con el que hay que convivir cada día. Los políticos no son muy apreciados porque tienen fama de preocuparse más de sus intereses que del bien público. La recomendación sigue vigente, sobre todo en el sur del país donde la frontera de entre política y mafias no está clara y hay una gran desconfianza por todo aquello que «huela» a Estado. La burocracia sigue siendo uno de los problemas sin solución. Dicen que la única manera de poder trabajar es «saltandose» leyes y burocracia. El culto al cuerpo está de moda y los ídolos de los jóvenes son futbolistas y chicas de la televisión. «Los padres italianos desean un hijo futbolista y una hija azafata de un programa», comenta irónico el sociólogo Paolo Martini. «El miedo al empleo precario y la televisión seguramente influyen», añade, mientras comenta que Italia es el país europeo con menos licenciados universitarios y donde menos investigación se hace. De todas formas el made in Italy sigue «pegando fuerte»

Cargando contenidos...