La Fiscalía ordena investigar a 128 empleados de la Agencia Tributaria y de la Policía Financiera
Escándalo fiscal en Italia por el espionaje a Prodi y a Berlusconi
El ex primer ministro lo considera una artimaña para distraer la atención del país
La pregunta que todos se ha-cen en estos momentos en Italia es quién está detrás del último escándalo, esta vez de espionaje fiscal, entre otros, al actual primer ministro, Romano Prodi, así como a su predecesor, el polémico Silvio Berlusconi. La Fiscalía de Milán ordenó el jueves la investigación de 128 personas, de las que 117 son funcionarios de la Agencia Tributaria y el resto agentes de la Policía Financiera, todos ellos sopechosos de haber consultado ilegalmente los expedientes y datos fiscales de numerosas personas, no sólo de la política sino también del deporte, la cultura y el espectáculo. Aún no está claro si detrás de este espionaje está un grupo or-ganizado o una sola persona, y las hipótesis que circulan son muchas. El primer ministro culpa de lo ocurrido a los «poderes ocultos» así como a funcionarios corruptos, mientras algunos periódicos hablan de una red de seguridad descontrolada. Para Pietro Fassino, líder de Demócratas de Izquierda, es ne-cesaria una reforma «total» de los servicios secretos italianos, responsables de «haber creado un clima de intoxicación de la vida política». La investigación se inició tras una denuncia del propio Ministerio de Economía que hace un mes envió al fiscal Francesco Prete un documento con los nombres y apellidos de varios empleados acusándolos de haber utilizado las claves de acceso a datos sobre el patrimonio, situación fiscal, amnistías fiscales y donaciones de un gran número de personas. Según las investigaciones, en los últimos dos años ha habido más de 100 entradas ilegales en el sistema informático del ministerio con la intención de conocer datos privados sobre Romano Pro-di, con picos de consultas en los meses de marzo y abril de este año cuando las elecciones estaban próximas. En aquellos días circularon numerosos co-mentarios sobre las donaciones que Romano Prodi hizo a sus hijos, dato que fue utilizado por la prensa de derecha para criticar al entonces candidato a primer ministro. También han sido controlados los movimientos financieros de su mujer. Si en un primer momento pa-recía que detrás del escándalo podría estar el anterior gobier-no de centroderecha presidido por Silvio Berlusconi, la noticia de que también él junto con su hija Marina, estaban entre las víctimas del espionaje, ha cambiado la óptica. Según el ex ministro de Eco-nomía Giulio Tremonti, «los datos de Berlusconi y los de su familia han sido consultados ilegalmente unas 800 veces». El propio Berlusconi restó importancia al escánda-lo calificándolo de «cortina de humo para distraer a los italianos de los problemas de Prodi para gobernar en minoría».