El dictador chileno también padece un edema pulmonar que complica más su recuperación
Pinochet agoniza tras sufrir en 24 horas un infarto y tres operaciones
Bachelet y su Gobierno siguen de cerca su evolución y se niegan a hablar de honras fúnebres Varias d
Pinochet en una foto de la semana pasada cuando cumplió 91 años
El dictador chileno Augusto Pinochet se encuentra en estado grave tras sufrir ayer un infarto de miocardio que, a su vez, le provocó un edema pulmonar. Según los médicos que le atienden, su estado de salud es grave y corre «riesgo vital», aunque se encuentra «estabilizado». Pinochet recibió la extremaunción, ya que se trata de la peor crisis médica de todas cuantas ha sufrido en los últimos años. El infarto sobrevino a Pinochet mientras dormía en su mansión de La Dehesa, uno de los sectores más exclusivos de Santiago. A las 2 de la madrugada, hora local -6 de la mañana en España-, ingresó en el Hospital Militar, que es el centro donde está el equipo médico habitual que ha venido tratando históricamente al general de todas sus dolencias. El dictador fue sometido a una angioplastia para «revasculizar el miocardio» y poner «una suerte de by-pass» en su corazón, en palabras del doctor Juan Ignacio Vergara, cirujano que estaba de guardia en el centro hospitalario y a quien le tocó atender de urgencia al ex mandatario. Al cierre de esta edición, el equipo médico le sometía a una laparoscopia. Vergara dijo también que el enfermo «siempre ha estado consciente y respirando por sí mismo». El médico no quiso aventurarse sobre la evolución de Pinochet, pero insistió en «que el infarto de miocardio es una condición de extrema gravedad», que lleva a la muerte al «20 o 30 por ciento de los pacientes de esa edad», dijo Vergara, recordando los 91 años que el general cumplió hace tan sólo unos días. El doctor también aclaró que el edema pulmonar que presenta el anciano se produjo como una consecuencia del infarto y dijo que se trata de un «problema secundario». El dictador llegó al hospital en ambulancia, acompañado por su esposa, Lucía Hiriart, y por su primogénito, Augusto. Ante la gravedad de la situación, la familia decidió que un sacerdote aplicara la extremaunción a Pinochet, ferviente católico. Este extremo fue confirmado por otro de los hijos del ex dictador, Marco Antonio, que acudió a visitar a su padre. «Ésta es la situación más grave que nos ha tocado como familia y a él como persona», dijo el vástago, añadiendo que «la parte religiosa juega un papel muy importante, y la familia y el sacerdote han querido de alguna manera entregar la extremaunción y todo lo de rigor que en estos casos amerita la parte religiosa». Una cuestión religiosa El hijo del ex gobernante dijo también que los médicos «sacaron prácticamente de la muerte» a su padre. «Estamos en las manos de Dios y de los médicos», declaró el hijo menor del militar. En cuanto se conoció el ingreso de Pinochet, el Hospital Militar se convirtió en el centro de interés informativo de todo el país, que hasta ese momento había estado centrado en la Teletón, una maratón solidaria televisiva que habían emitido todas las cadenas chilenas hasta la madrugada del sábado, casi coincidiendo con el ingreso hospitalario del dictador. Decenas de periodistas nacionales y extranjeros, y unidades móviles de emisoras de radio y televisión coparon la entrada del hospital, situado no muy lejos del centro de Santiago. Las reacciones ante una posible muerte de Pinochet no se hicieron esperar y llegaron desde todos los sectores. Además de los familiares directos del general, que entraban y salían del hospital con caras compungidas, destacados partidarios de la dictadura se acercaron al centro médico que se ha convertido en el punto de referencia informativo.