Las fuerzas del orden prevén duros ataques con motivo de la cumbre que arranca el miércoles | Análisis | La postura de Europa |

Unos 150 policías resultan heridos enuna protesta contra el G-8 deAlemaniaA vueltas con el cambioclimático

El Gobierno ha enviado a 16.000 agentes y cientos de militares a la ciudad de Heligendamm

Un manifestante lanza una piedra contra un policía cargando

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Enrique Müller Ingrid Haack - berlín berlín
León

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Heligendamm, el balneario más antiguo y durante mucho tiempo el más elegante de Alemania, será a partir del próximo miércoles la sede de una nueva cumbre del G-8, el exclusivo club que integran las ocho naciones más ricas del planeta. La tranquilidad de los jefes de estado y de gobierno está garantizada por 16.000 policías, varios cientos de soldados, lanchas rápidas de la marina, perros, vehículos blindados y una valla de acero y alambre de espino de 13 kilómetros de extensión, que ha convertido la instalación en una pequeña isla aislada del resto del mundo. Activistas procedentes de toda Europa se han dado cita en los alrededores de Heligendamm para protestar, por medios pacíficos y violentos, contra la globalización y la presencia del odiado presidente de Estados Unidos, George W. Bush y otros siete líderes mundiales, entre los que destacan Vladimir Putin, Nicolas Sarkozy, Romano Prodi, Tony Blair y Angela Merkel, la anfitriona del encuentro. La reunión, que abordará temas tan variados como la lucha contra el cambio climático, la ayuda a Africa y cuestiones tan actuales como la guerra en Irak y Afganistán, está condenada a un semi fracaso a causa de las posiciones divergentes de Washington y Berlín sobre la lucha contra el cambio climático, pero también se puede convertir en el escenario de un enfrentamiento entre Bush y Putin a causa del polémico escudo antimisiles que desea construir Washington en Polonia y la República Checa. Pero las autoridades alemanas están más preocupadas de lo que pueda pasar en las inmediaciones de Heligendamm, que del tenor de las discusiones que puedan tener lugar en las elegantes dependencias del balneario del Mar Báltico. Una pequeña muestra de lo que puede vivir la región, a partir del miércoles próximo, ha sido la batalla campal que tuvo lugar este sábado en Rostock, donde estaba anunciada la primera gran manifestación anti G-8, convocada por varias organizaciones anti-globalización y que contaba con el permiso de las autoridades. Bajo el lema

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