Muchos líderes han soñado en el último medio siglo con ser los pacificadores de la zona
Bush quiere que Blair sea el nuevo enviado especial para Oriente Medio
Hamás pierde apoyos entre los países árabes, que no ocultan su preferencia por Abás
Ahora que el primer ministro Tony Blair está a punto de quedarse sin trabajo, y los líderes del mundo han comprendido que tienen que ayudar al presidente Mahmoud Abbás a solidificar un estado palestino, al presidente George W. Bush se le ha encendido la bombilla: Blair sería el enviado perfecto. Un carismático reemplazo para el cargo que dejase vacante el año pasado James Wolfowitz al frente del Cuarteto, pero con mayores facultades acorde a su talla. La oferta es tentadora, son muchos los líderes que en el último medio siglo han soñado con grabar su nombre en la historia como los pacificadores de Oriente Medio. El ex presidente Bill Clinton estuvo a punto de lograrlo cuando apretó el acelerador en el último año de su mandato y forzó las conversaciones de Camp David entre Yaser Arafat y Ehud Barak, pero quedarse a unos metros de la meta no acarrea título alguno. Quizás por eso mantiene en secreto su empeño de retomar esa labor si su esposa Hillary se convierte en presidente de EE.UU., aunque otros candidatos demócratas también han anunciado que les gustaría verle en ese papel. La victoria de Hamás sobre el histórico movimiento palestino Al Fatah en Gaza ha causado pánico en el mundo árabe, según los analistas, que se ha traducido en el inequívoco alineamiento de países como Egipto y Jordania con el presidente de la ANP, Mahmud Abás. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abás, se reunirán el lunes en Egipto para tratar de impulsar el proceso de paz, ahora que los islamistas no forman parte del gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).