El ataque suicida tiene relación con el asalto al templo musulmán

Mueren 15 personas en la reapertura de la Mezquita RojaLa ONU denuncia la limpieza étnica en Darfur y pide una solucióninmediata Italia declara el estado de emergencia por la ola de incendios

Un atentado perpetrado por opositores a Musharraf sacude de nuevo a Pakistán

El humo se eleva sobre el cielo ayer en el complejo turístico de Peschici en Italia

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Amir Mir - lahore efe | ginebra efe | roma

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Al menos 15 personas murieron ayer y decenas resultaron heridas en un atentado suicida en las cercanías de la Mezquita Roja de Islamabad, donde la Policía cargó contra cientos de estudiantes radicales que protestaban contra el Gobierno paquistaní en el día de la reapertura del centro. Según una fuente policial de Islamabad, el objetivo del ataque era un contingente policial desplegado para controlar a los estudiantes, que habían logrado tomar la Mezquita Roja en el día de oración y reclamaban la vuelta de su líder radical y el retorno sus principios integristas. El ataque se produjo junto a un grupo de policías que se encontraban en el exterior del Hotel Muzzafar, próximo a un mercado y a medio kilómetro de la mezquita, muchas de las decenas de heridos son agentes, según la fuente. La Policía reconoció la relación entre el ataque suicida, el segundo registrado en la capital en dos semanas, y el asalto llevado a cabo por el Ejército contra la Mezquita Roja durante la madrugada del 10 al 11 de julio. La mezquita, regida por integristas que propugnaba la ley islámica en Pakistán, fue tomada por el Ejército en una operación, llamada Silencio, en la que al menos un centenar de personas perdieron la vida. Tras pintar con tonos blanquecinos los muros de la mezquita, el Gobierno permitió ayer la celebración de las tradicionales plegarias del viernes, que fueron suspendidas por acción de cientos de estudiantes que protestaban contra el presidente, Pervez Musharraf. Aunque la Policía no intervino contra las protestas en un primer momento, más tarde inició cargas con gases lacrimógenos, después de que los estudiantes radicales dijeran que habían tomado el control de la mezquita y que no permitirían la vuelta del Gobierno. Los estudiantes, seguidores del clérigo radical Rashid Ghazi, habían impedido previamente que el nuevo líder nombrado por el Gobierno, Ashfaq Ahmed, iniciara las oraciones. Entre cánticos contra Musharraf, los estudiantes reclamaron por los altavoces la entrega de los cuerpos de la madre y el hijo de Ghazi, cuyos cadáveres el Gobierno dice ser incapaz de identificar, así como la liberación de su hermano, Abdul Aziz. El Comité de Derechos Humanos de la ONU pidió ayer al Gobierno de Sudán que persiga con urgencia los crímenes cometidos en la región de Darfur y que se asegure de que las milicias no reciben apoyo de su ejército para acometer una «limpieza étnica» entre la población. «Nos preocupa mucho la impunidad de la que gozan las milicias responsables de la limpieza étnica que tiene lugar en Darfur y de las graves y sistemáticas violaciones de los derechos humanos, como asesinatos, violaciones, desplazamientos forzados y ataques indiscriminados contra los civiles», dijo ayer en Ginebra el presidente de ese comité, Rafael Rivas-Posada. En esa región se vive un conflicto desde febrero de 2003, cuando los movimientos de Liberación de Sudán y de Justicia e Igualdad se alzaron en armas para protestar contra la pobreza y la marginación de esa región. Desde entonces, la guerra interna ha causado más de 200.000 muertos y 2,5 millones de desplazados y refugiados en lo que, según la ONU, constituye una de las peores tragedias humanas de las últimas décadas. El Comité de Derechos Humanos, formado por 18 expertos independientes, ha elaborado un informe sobre el cumplimiento por parte de ese país del Pacto Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos, a partir de la información suministrada por el propio Gobierno sudanés. En su informe, los expertos hablan de «claras violaciones de los derechos humanos» y lamentan que las autoridades no hayan emprendido investigación alguna. El Consejo de Ministros declaró ayer y el estado de emergencia en el centro y el sur de Italia, que esta semana se han sido devastados por una ola de incendios, según informó el subsecretario de la presidencia del Gobierno, Enrico Letta. En rueda de prensa, Letta explicó que las medidas específicas para cada región se concretarán, en el tiempo «más breve posible», con los entes locales y serán gestionadas por la Protección Civil. De esta manera, precisó que esperan que se apliquen mejor las decisiones para resolver las necesidades de las zonas «dramáticamente» afectadas por los incendios, pero no dio ninguna cifra sobre posibles ayudas. En este sentido, la asociación de agricultores Coldiretti reclamó en una nota que esas medidas incluyan un resarcimiento por los daños a los agricultores afectados para que puedan reanudar su actividad. Letta también recordó al piloto fallecido el pasado martes tras estrellarse su avión mientras extinguía un incendio en la región central de Abruzzo, cuyo funeral se celebró ayer. Además del piloto, los fuegos en Italia se han cobrado la vida de cuatro personas, la última de las cuales murió ayer debido a las quemaduras en el 60 por ciento de su cuerpo. Los investigadores que tratan de aclarar el origen del fuego en la sureña Peschici, una de las localidades más afectadas por las llamas, informaron ayer a medios locales de que ya hay una persona investigada y que podría se acusada de incendio forestal culposo, homicidio imprudente y lesiones.

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