La ofensiva comenzó cuando los soldados expulsaron a los guerrilleros de dos pueblos católicos

31 personas asesinadas por los rebeldes musulmanes en el sur de Filipinas

La guerrilla optó por salir de las ciudades llevándose como escudos humanos a decenas de inocentes

El cuerpo sin vida de un ciudadano filipino yace junto a un camión usado por los rebeldes musulmanes

Publicado por
efe | filipinas

Creado:

Actualizado:

Al menos 31 personas fueron asesinadas ayer por rebeldes musulmanes antes de que los soldados les expulsaran de dos pueblos católicos sitiados en el sur de Filipinas, donde aumentan los combates que hacen peligrar el proceso de paz. El jefe de las Fuerzas Armadas, general Alexander Yano, calificó los ataques de «virtual declaración de guerra» por parte del Frente Moro de Liberación Islámica, que culpó a facciones renegadas e insistió en su compromiso a favor de una solución negociada, según su portavoz habitual, Eid Kabalu. Ambas partes se acusaron mutuamente de haber violado el acuerdo de alto el fuego vigente desde 2003. Desde Manila, la presidenta, Gloria Macapagal Arroyo, juró defender cada centímetro del territorio y amenazó con aplastar a los guerrilleros si se negaban a abandonar las poblaciones de Kauswagan y Kolambugan en las provincia de Lanao del Norte, 800 kilómetros al sur de la capital y un bastión de los insurgentes. Tras horas de tensión y rodeados por el Ejército, la guerrilla optó por salir de las pequeñas ciudades, llevándose consigo como escudos humanos a decenas de inocentes a cuyas casas habían prendido fuego, según el general Hilario Atendido. El mando militar señaló que 16 civiles fallecieron en Kauswagan y otros siete en Kolambugan, mientras que en los combates perdieron la vida un oficial del Ejército y siete miembros de la Unidad Geográfica de Fuerzas Armadas Civiles. Los Cafgu, un grupo paramilitar creado durante la dictadura de Ferdinand Marcos para combatir a los rebeldes comunistas y musulmanes, son los herederos de los antiguos «grupos vigilantes», acusados de un sinfín de violaciones de los derechos humanos de la oposición política. Según relataron varios testigos, algunos cadáveres tenían heridas de bala, pero otros parecían haber sido ajusticiados con un machete, como es habitual en las junglas del sur de Filipinas. Cientos de civiles abandonaron la zona, incrementando el reguero de desplazados en la región, de las más castigadas por los conflictos en todo el Sudeste Asiático. Los insurgentes reanudaron sus ataques 24 horas después de que cuatro soldados y tres paramilitares murieran en otra emboscada también atribuida a la guerrilla en Lanao del Sur. Esta ola de violencia sigue a los intensos enfrentamientos librados la pasada semana en Cotabato del Norte, donde el FMLI ocupó un total de 13 pueblos que se resistía a abandonar, hasta que Arroyo les impuso un ultimátum. Los choques causaron medio centenar de muertos y más de 165.000 personas sin hogar en Cotabato, donde surgió el recurso que llevó al Supremo a suspender la firma de un memorando de entendimiento entre el Gobierno y los rebeldes.

Cargando contenidos...