Zapatero confía en que la marcha de Bush sea buena para el orden internacional
José Luis Rodríguez Zapatero expresó ayer su deseo de que la marcha de George W. Bush sirva para mejorar el orden internacional. El jefe del Ejecutivo eludió mojarse sobre quién ocupará, a partir de enero, el despacho oval de la Casa Blanca, pero vaticinó que el relevo traerá cosas positivas para la economía mundial y para las relaciones diplomáticas. Y prometió que, sea quien sea el vencedor, trabajará con él «con la mejor actitud». Zapatero nunca ha tenido la más mínima sintonía con el actual presidente de los Estados Unidos, anfitrión de la cumbre sobre la definición del sistema financiero en la que, desde hace varias semanas, aspira a participar España. El presidente del Gobierno y el de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, aseguraron el lunes que no debía verse en la convocatoria del G-20 un deseo de veto por parte del líder de la primera potencia mundial. Y el dirigente español insistió ayer, además, en que la presencia de España en la cumbre está «vinculada a una misión y una posición europea», es decir, puso otra vez la pelota en el tejado del presidente de turno de la UE Nicolas Sarkozy. Barroso matizó sin embargo en TVE que la cuestión está en manos de la Administración Bush, que es quien recibe en su casa.