Kirguistán cerrará la base que le queda a EE.UU. para el relevo de tropas en Afganistán
efe | washington
Los planes del nuevo presidente de EE.UU., Barack Obama, en Afganistán, que contemplan un reforzamiento del dispositivo para combatir a los talibanes, podría verse seriamente afectado, si el presidente de Kirguizistán, Kurmambek Bakíev, no cambia de idea y clausura, como prometió este martes, la base aérea norteamericana de Manás, situada en las afueras de Bishkek, la capital kirguís.
La medida afectará también a las tropas españolas desplegadas en Herat (Afganistán), ya que el avituallamiento y los relevos del contingente se efectúan también desde Manás.
«Nuestro Gobierno ha decidido suspender el empleo de la base de Manás por parte de las fuerzas de la coalición internacional», manifestó Bakíev este martes en el Kremlin tras mantener un encuentro con su homólogo ruso, Dmitri Medvédev. El máximo dirigente kirguís adujo «motivos económicos» y «rechazo popular» por la presencia militar extranjera en el país para justificar la decisión, que necesita ser ratificada en el Parlamento. Bakíev no habló de fechas concretas para el comienzo de la retirada estadounidense y precisó que el anuncio oficial se hará en breve.
Explicaciones
El presidente kirguís recordó que su predecesor en el puesto, el derrocado Askar Akáyev, cedió una parte del aeropuerto internacional de Manás a las tropas norteamericanas en diciembre de 2001 como cabeza de puente para el envío de soldados y pertrechos a Afganistán. Entonces, según Bakíev, se estableció un periodo de uno o dos años para la utilización de la base. «Han pasado ocho años y hemos planteado a EE.UU. el asunto de las compensaciones por la presencia de sus militares, pero no hemos recibido respuesta». Las instalaciones de Manás acogen también al medio centenar de integrantes del destacamento «Mizar».