Merkel y Sarzoky pactan «una sola voz» frente al eje Obama-Brown
Lula da Silva junto al primer ministro británico, Gordon Brown
londres
Los líderes políticos del G-20, que se reúnen hoy en Londres, ofrecieron ayer en una serie de reuniones bilaterales el compromiso de seguir trabajando juntos en los próximos meses para encarar la grave crisis económica que está afectando a casi todas las economías del mundo.
La reunión bilateral más significativa de las que se celebraron ayer reunió, por primera vez, al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y a su colega chino, Hu Jintao. Se reunieron durante una hora en la residencia del embajador de Estados Unidos en el Reino Unido y trascendió muy poco sobre lo tratado.Pero, antes de comenzar la reunión, los dos presidentes anunciaron que Obama ha aceptado la invitación de Jintao para visitar China en el segundo semestre de este año y la creación de un nuevo equipo de diálogo estratégico sobre asuntos económicos. La relación de EE.UU. y China es considerada como la más relevante en el contexto de esta crisis.
Obama dijo, tras reunirse con el anfitrión, Gordon Brown, primer ministro británico, que las diferencias entre los líderes del G20 se están «exagerando grandemente» y después manifestó: «Estoy absolutamente convencido de que esta reunión reflejará el enorme consenso sobre la necesidad de trabajar de manera concertada para resolver estos problemas».
El otro bando
La intriga en las últimas horas la está ofreciendo el presidente francés, Nicolás Sarkozy, que reiteró de nuevo su rechazo a permanecer en la cumbre «si concluye con una declaración de falso compromiso, que no trata los problemas a los que nos enfrentamos». La canciller alemana, Angela Merkel, respaldó a su colega francés, afirmando: «Los líderes no deben evitar los problemas y llegar a compromisos débiles sobre el futuro de la constitución de los mercados financieros».