Acuerdan que las primeras negociaciones al completo se celebren el 7 de mayo en Washington

Rusia y EE.UU. inician contactos para un nuevo tratado de desarme nuclear

Moscú reconoce que hará «todo lo posible» para firmarlo antes de fin de año

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Rafael M. Mañueco
León

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Rusia y EE.UU. parecen haber comenzado con buen pie los contactos que deberán concluir antes de que acabe el presente año con la firma de un nuevo tratado de reducción de armamentos estratégicos.

El START-1, que entró en vigor en 1991, vence el próximo 5 de diciembre. La primera reunión tuvo lugar ayer en la Embajada de EE.UU. en Roma y en ella participaron la vicesecretaria de Estado norteamericana, Rose Gottermoeller, y el director del Departamento de Seguridad y Desarme del Ministerio de Exteriores ruso, Anatoli Antónov.

«Ha sido un comienzo rápido», constató Gottermoeller en lengua rusa tras finalizar las conversaciones. Antónov, por su parte, hizo hincapié en el hecho de que el encuentro ha sido «preparatorio» de la reunión que el 7 de mayo mantendrán en Washington la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. Será entonces cuando se reúnan al completo los expertos de una y otra parte.

La idea es, según declaró el responsable del Departamento de América del Norte del Ministerio de Exteriores ruso, Igor Nevérov, que «los principales parámetros del acuerdo estén ya elaborados para cuando el presidente estadounidense, Barack Obama, visite Moscú a comienzos de julio».

Los actuales esfuerzos para acelerar la negociación del nuevo tratado de reducción de armas nucleares son fruto de la primera entrevista entre Obama y el presidente ruso, Dmitri Medvédev, que tuvo lugar en Londres el pasado 1 de abril. La mayoría de los especialistas rusos, no obstante, dudan que se logre ultimar de aquí a diciembre un acuerdo de desarme tan exhaustivo.

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El START-1 supuso una disminución de las cabezas nucleares de 10.000 a 6.000. En el 2002, los ex presidentes ruso y estadounidense, Vladímir Putin y George W. Bush, acordaron una reducción complementaria hasta descender, antes de 2012, a las 1.700-2.200 ojivas.