El riesgo a no disponer de superficie para lograr alimentos frena la biomasa
El nuevo Plan de Energías Renovables relega la obtención de energía por biomasa a porcentajes simbólicos y detiene 20 millones de euros en proyectos en León
Una plantación de chopos destinada a biomasa en un proyecto de una multinacional junto al Esla.
Las inversiones, congeladas; los cultivos, abandonados. Al sector implicado en hacer de la biomasa -”fuente energética-” un pilar esencial en la lucha contra el cambio climático le ha bastado un mes para desmantelar la estrategia y borrar de sus objetivos el término alcanzable. En el nuevo plan de Energía Renovables, en el horizonte 2011-2020 la biomasa es un condimento residual entre el conjunto de las energías renovables. España ya ha trasladado al papel las indicaciones de la Unión Europea para revocar las líneas que compatibilizaban hasta ahora la superficie dedicada a cultivar para generar energía y la de los cultivos que se destinan a generar alimentos. El miedo al desabastecimiento de mercados por la tentadora oferta mueve la energía generada por biomasa a una inercia regresiva. La planificación energética nacional adjudica ahora en el 2020 un objetivo de potencia de biomasa de 1.133 megawatios, una cantidad que compartirá en una mezcolanza de otras energía renovables. Eso supone, según las previsiones reflejadas en el plan, un 2,95% del total de la electricidad procedente de renovables. Para observar la decepción que comparten por igual el sector primario, las sociedades inversoras o las industrias que participaban ya de este ciclo basta comparar ese porcentaje con la presencia de la biomasa en la generación de renovables a los largo de los últimos cinco años (plan 2005-2010) en el que alcanzó una relevancia del 48% del total de estas energías. Desde que el 29 de abril se certificó la resta de vigor a la fórmula de transformar materia de biomasa leñosa o forrajera se acumulan los archivos de proyectos de calado en la provincia leonesa. Cinco iniciativas industriales que planteaban inversiones por valor de 20 millones de euros ha frenado su avance. Junto a ellas, hasta seis mil hectáreas con plantaciones forestales para generar biomasa entran en vía muerta, amenazadas por las indicaciones de retirada de respaldo económico a estos procesos económicos. Ayer mismo una multinacional española anunció la paralización de todos sus proyectos.