Cuervos, zorros y buitres marcados delatarán zonas de cebos envenenados
Un proyecto de la Comisión Europea y la Fundación Española Gypaetus utilizará a los animales para descubrir la existencia de trampas mortales para otras especies
Los ataques sufridos por los rebaños de ovejas no siempre son realizados por lobos, según el CSIC.
Cuervos, zorros y buitres, marcados con emisores satélite o de radio, serán utilizados en la detección de cebos envenenados, la primera causa de mortalidad no natural para especies amenazadas en Europa como el oso y el águila imperial.
Se trata de una iniciativa internacional contra el uso ilegal de cebos en España, Grecia y Portugal, que cofinanciará la Comisión Europea y liderará la Fundación española Gypaetus, pionera en la lucha contra esta práctica en Andalucía.
Los datos de muertes por veneno sólo reflejan «la punta del iceberg», explica en una entrevista el coordinador de proyectos de la fundación, José Eugenio Gutiérrez, que califica su uso de «alarmante» en Gran Bretaña, Irlanda, Alemania o Italia.
Entre las acciones innovadores del proyecto figura el marcaje de 320 ejemplares de especies muy sensibles a las sustancias tóxicas -”fundamentalmente cuervos, zorros y buitres leonados-” en zonas naturales de Andalucía, Portugal, Grecia continental y Creta.
El seguimiento de estos animales ofrecerá información sobre «la probabilidad de morir envenenadas» y otro tipo de pistas, añade Gutiérrez.
Además, explica, se constituirán equipos de perros adiestrados para localizar los cebos ilegales, cuya colocación puede suponer hasta dos años de prisión.
En España, las especies más afectadas por el veneno en número son los perros domésticos (con o sin dueño), pero las más afectadas en cuanto a su supervivencia son las rapaces y carnívoros de costumbres carroñeras, ya que son muy sensibles al veneno y muchas se encuentran con pocos ejemplares y poblaciones aisladas desde años.
Cabe resaltar, subraya Gutiérrez, que el uso ilegal de cebos envenenados es la principal causa de muerte no natural para especies amenazadas en Europa como el buitre negro, alimoche y águila imperial, y ha supuesto la extinción del quebrantahuesos y el oso en muchas zonas de España y Europa.
Otra acción prevista en este proyecto LIFE, de cinco años de duración, es la creación de «redes de gestión de amenazas», basado en la filosofía del anterior proyecto de la fundación para reintroducir el quebrantahuesos en Andalucía: «el apoyo de todos los interlocutores rurales». «De forma histórica, a los ganadores, pastores, agricultores y cazadores se les ha visto como espectadores en los programas de conservación y no les llegaba el mensaje conservacionista. Nosotros les damos protagonismo y herramientas para que sean parte activa».
«Es esencial ir a la raíz del problema y preguntarse por qué se pone veneno», afirma Gutiérrez.