Fuga de cerebros leoneses
Los investigadores del CIC se plantean marchar por la poca estabilidad laboral
Noelia, segunda a la izquierda, y Alberto, a la derecha, los dos científicos leoneses en el CIC.
Dedicarse a la investigación se está convirtiendo en una carrera de obstáculos para numerosos jóvenes. Pese a estar bien formados y tener una amplía experiencia la sociedad sólo les ofrece retribuciones y contratos ‘junior’. La falta de estabilidad y de oportunidades está provocando que muchos decidan abandonar el país o no regresar tras una estancia en el extranjero. La comunidad científica española teme que el país se quede sin los mejores científicos y advierte de que está en riesgo el relevo generacional en el ámbito de la I+D+i.
Esa preocupación ronda también desde hace meses por la cabeza del subdirector del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca (CIC), Atanasio Pandiella. Siente tristeza sólo de pensar que aquellos chicos que llegaron al salmantino ‘Silicon Valley’ del cáncer se marcharán fuera atraídos por mejores condiciones salariales y científicas. Reclama a las administraciones más fondos para evitar que la inversión realizada en formar talentos no de sus frutos.
Los leoneses Noelia Valbuena y Alberto Fernández son dos de los investigadores postdoctorales en el CIC que aguardan por un futuro incierto en su campo de trabajo. Noelia, se plantea a sus 35 años irse fuera porque en pocos meses expira su contrato. Tras cursar Biología en la Universidad de León y hacer la tesis decidió realizar estancias en Alemania y en Boston y San Diego, en Estados Unidos. «Se vive muy bien, el clima es mejor, y es uno de los sitios con más centros de investigación», rememora. «El único problema es que estás muy lejos», añade. «Allí noté una diferencia brutal porque tienes prestigio, está bien considerado. Te sientes alguien importante».
A sus 41 años, Alberto confiesa orgulloso haber encontrado un puesto estable, aunque precisa que en la tierra de las oportunidades su sueldo era superior al que recibe ahora. «La carrera científica es muy larga, empiezas cuando acabas los estudios a los 23 ó 24 años. Yo he conseguido una posición estable a los 41 años. No sólo es largo, sino que en ese tiempo vives períodos de inestabilidad porque se acaban las becas. «La fuga de cerebros ha existido siempre», asegura Alberto y apunta: «Durante los años anteriores a la crisis fue a la inversa».