La Junta atribuye a «un olvido» la falta del pago de impuestos por la obra del Hospital
Sanidad anuncia que subsanará las deficiencias y pagará las tasas y la sanción para lograr la licencia.
La urbanización del entorno no tiene nada que ver con la que se aprobó en el proyecto inicial.
En «la vorágine de un proyecto de estas dimensiones se puede producir un olvido», según explica el director general de Administración e Infraestructuras de la Consejería de Sanidad de la Junta, José Ángel Amo. Un olvido que se arrastra desde el año 2009, cuando se decidió modificar la urbanización del entorno del Hospital para generar 450 plazas de aparcamiento donde había aprobadas zonas verdes, sin comunicar al Ayuntamiento los cambios, ni conseguir la autorización, ni pagar las licencias urbanísticas preceptivas. Motivos por los que el consistorio haya denegado la licencia de primera utilización.
Una «serie de circunstancias que han confluido» para que la gerencia hospitalaria del Sacyl no advirtiera de cambios que se hicieron en la distribución interior del edificio con respecto al proyecto original de ampliación para el que se concedió licencia en septiembre del 2000. «Lógicamente, atenderemos todas las deficiencias que han advertido los inspectores urbanísticos y pagaremos lo que marque el Ayuntamiento», comprometió el responsable de la administración autonómica.
Los documentos completos y visados, donde se asientan los cambios de tabiquería, la variación de las rutas de evacuación del plan contra incendios, el cumplimiento de la ordenanza de ruidos se entregarán y el plano de urbanización «en los próximos días», junto con la liquidación de las certificaciones de obras, emplaza Amo. Documentos que permitirán al Ayuntamiento cerrar cuál es el importe de las modificaciones efectuadas sin permiso para calcular la tasa de la licencia urbanística y el Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras (Icio) que debe desembolsar la Junta, así como la sanción por saltarse el procedimiento. Disposición con la que se quiere «regularizar la situación, como se debió hacer en su momento».
El director general insiste en que «un proyecto de esta envergadura experimenta variaciones porque se dan nuevas circunstancias», como «la necesidad de espacio para aparcamiento». Variaciones que Amo asegura que «no es que se salgan del reparto de espacios marcado, ni que incumplen las normas urbanísticas», aunque admite que se ha producido «una inobservancia de la normativa» por no haber comunicado las modificaciones y saldado la tasa e impuesto preceptivos. «No había ninguna intención de incumplir —señala Amo—, además de que no se puede porque salta a la vista». A la vista de los técnicos que han señalado las deficiencias para obligar a que pague la Junta.