La Diputación de León reclama un «cambio de mentalidad» para evitar los «obstáculos» y alcanzar una «igualdad real»
La presidenta de la institución provincial lee el manifiesto para conmemorar en la ciudad de León el Día Internacional de la Mujer
La presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, apeló hoy por un «cambio de mentalidad» en la manera de entender las relaciones entre hombres y mujeres para poder superar los «obstáculos» y alcanzar la «igualdad real». Así lo indicó durante la lectura del manifiesto conmemorativo del Día Internacional de la Mujer, en lo que fue el acto central en la ciudad de León.
Carrasco resaltó que el 8 de marzo se ha convertido en una fecha «de referencia» para las mujeres de todo el mundo y para la sociedad en general, al celebrarse una fecha «emblemática» en el reconocimiento de los derechos de las mujeres que han contribuido a la construcción de una sociedad «más justa, equilibrada y solidaria» y que han conseguido «superar barreras».
Después de recorrer «un largo camino» en el reconocimiento de derechos y libertades para las mujeres, se ha conseguido «avanzar», algo que no significa que se haya alcanzado la «plena igualdad» pese a los avances «legislativos y normativos», porque continúa habiendo «obstáculos» que dificultan la consecución de la «igualdad real», dijo.
Para superar esta situación, Carrasco apostó por otorgar apoyo político a las leyes que contribuyan a garantizar la «efectiva igualdad» de oportunidades entre hombres y mujeres, el aumento de la participación de las mujeres en el «acceso, permanencia y promoción» a los puestos de representación y toma de decisiones en los diferentes ámbitos, así como educar «en igualdad desde la infancia» para convivir en el futuro de una manera «igualitaria y solidaria».
De la misma manera, se reclama conseguir que los medios de comunicación ofrezcan una imagen «equilibrada» de la mujer y de los diferentes estilos de vida, igualmente que se incorpore el enfoque «de género» en todas las políticas públicas atendiendo a los intereses de las mujeres, y que se desarrollen estrategias «de cambio» y se venzan las «resistencias culturales» hacia el reparto «equitativo» del tiempo de las mujeres y de los hombres para tener una «equilibrada» conciliación y corresponsabilidad familiar.