El crédito se debilita y estrangula la recuperación de empresas y familias
Las entidades financieras reducen los préstamos en 1.820 millones en el último año.
Los préstamos en manos de pymes y familias son hoy casi 4.000 millones menos que antes de la crisis.
La teoría está clara, y ha sido suficientemente repetida para que hasta el último de los ciudadanos la haya interiorizado. La práctica es otro cantar. La recuperación necesita confianza y financiación. En ese sentido parecen ir las políticas macroeconómicas: síntomas de mejora (hasta las caídas más suaves lo son) e inyecciones de dinero público a las entidades financieras para que saneen sus balances y vuelvan a prestar dinero. Hasta ahí la teoría. En la práctica, la financiación es un bien cada día más escaso. Al menos en la provincia de León. El crédito a las familias y las empresas locales alcanzó su máximo en el 2008 y desde entonces sigue una senda de permanente descenso. Lo preocupante es que en los últimos meses este decrecimiento se ha traducido en un preocupante desplome. Difícil panorama para la recuperación.
En números, en los últimos nueve meses los créditos concedidos a los leoneses han caído en 1.820 millones de euros. Un 16,5% de descenso en menos de un año, y un porcentaje que acelera alarmantemente la falta de financiación de familias y pymes locales. En junio del 2012 los leoneses tenían en créditos 11.035 millones de euros. En marzo de este ejercicio, último dato publicado por el Banco de España, el crédito en sus manos era de 9.215 millones de euros. Es decir, 1.820 millones menos en apenas nueve meses, lo que supone un descenso en este periodo del 16,5%.
El máximo, en el 2008
Si se toma como referencia el dato de finales del 2008, cuando el crédito concedido por las entidades financieras a los particulares de la provincia alcanzó su máximo, el volumen de la financiación de la que disponen tanto las familias como los emprendedores leoneses se ha reducido en 3.828 millones de euros. Un 29,4% en cinco años de dificultades y cierre del grifo del consumo.
Sin embargo, si se analiza la evolución interanual lo preocupante es la aceleración de las dificultades para que los ciudadanos accedan a la financiación, justo cuando se hace más necesaria. En constante caída, el descenso en el crédito a los leoneses durante la crisis ha oscilado entre la caída del 5,45% del 2009 a la más suave del 2% en el 2010. Volvió a niveles del 5% a lo largo del 2011, pero desde entonces sufre un alarmante proceso de aceleración: en el 2012 el crédito en manos de familias y empresas cayó un 12,5%, y en menos de un año, en el periodo más cercano, cayó en otro 16,5%.
Proyectos «fiables»
Desde las entidades financieras se anuncia a bombo y platillo el apoyo a las pymes locales y la disponibilidad de crédito. En privado, se reconoce que las propuestas de financiación «fiables» son más bien escasas. Prestar a clientes en dificultades no ayuda a mejorar el balance ni los muy vigilados ratios de morosidad. Desde el mundo empresarial se insiste en que en León el 99% de las sociedades son micropymes o pymes con poco fuelle para avalar nuevas confianzas financieras, sobre todo después de cinco años de aguantar con lo puesto. Y sin circulante, no hay negocio ni futuro.
Para las familias de la provincia la situación no es menos angustiosa. Sin más aval que en el mejor de los casos la vivienda, hipotecada en mayor o menor medida, la respuesta de las entidades a un respiro económico al tanto por ciento de interés suele ser que aquí lo que sobran son pisos. Ni la presunta estabilidad en el empleo, en el caso de que se sea un afortunado con trabajo más o menos estable, es ya una garantía. Conclusión: el ciudadano no consume, luego el empresario no vive, luego el empleo va a peor,... La cadena es de sobra conocida.