Juan Luis Vargas-Zúñiga director financiero y de tesorería de Banco Etcheverría
«El sector pyme necesita financiación, pero también reglas de juego claras»
La recuperación económica tiene que basarse en las pymes, básicas para la generación de empleo, y el sector primario, «con empresas absolutamente innovadoras en tiempo de crisis, y que en León tiene un potencial enorme». Vargas-Zúñiga participa hoy en las Jornadas de Estudios Fiscales y Empresariales Ciudad de León
Juan Luis Vargas-Zúñiga de Mendoza, director Financiero de Banco Etcheverría.
Dos son los sectores que serán claves en la recuperción de la economía española: las pymes, «importantísimas en la generación de empleo, aunque todavía no se dan las circunstancias»; y el sector pimario. «A este hay que tratarlo muy bien, tiene tremenda importancia, especialmente en León. Ha desarrollado empresas absolutamente innovadoras en la crisis, hay mucho emprendimiento y es clave para el futuro». Lo asegura Juan Luis Vargas-Zúñiga de Mendoza, que hoy ofrece una ponencia sobre las Perspectivas macroeconómicas y financiación a pymes dentro de las XXI Jornadas de Estudios Fiscales y Empresariales Ciudad de León.
— Los últimos movimientos de los mercados ¿abren la puerta al optimismo o es necesario ir con pies de plomo?
—El mercado viene del pesimismo absoluto a un relajo por la mejora en la prima de riesgo. Eso supone una mejora sustancial en la visión de la bolsa, que no se corresponde con un incremento efectivo de la contratación. Hay que estar ojo avizor porque la situación no es todo lo buena que debe ser.
—¿Qué piden los inversores, qué les hace falta para recuperar la confianza?
—El dinero se mueve por dos variables: que haya mucho encima de la mesa, dinero llama a dinero, y los inversores reales todavía no han aparecido; y resultados creíbles, consistentes en el tiempo.
—¿Los productos que ofrece hoy el sector financiero han sufrido también una transformación para adaptarse a las nuevas exigencias?
—Ha habido una transformación importante en el tema legislativo sobre el mercado financiero. El inversor tenía confianza en el mercado y se ha dado cuenta de que hay riesgo, incluso en aquellos productos que creía que tenían un riesgo bajo. Ante eso la legislación exige mayores requisitos de prudencia a las entidades financieras. Yo destacaría la norma de asesoramiento financiero y los test de idoneidad para valorar el grado de conocimiento y riesgo que un inversor puede llegar a soportar. Eso es tremendamente exigente para las entidades, no sólo desde el punto de vista contractual sino porque la persona que lo ofrece tiene que tener formación. Se venden los mismos productos, pero bajo distinto paraguas normativo.
—¿Cuáles son las fórmulas de inversión que recomienda para distintos perfiles, desde un inversor más especializado a un pequeño ahorrador?
—Para un inversor sofisticado ahora empezamos a ver que las primas de riesgo se están diluyendo y por tanto la renta variable es muy válida, tendría que estar en el entorno del 50% en la cartera de inversión en caso de un inversor con un perfil de riesgo más agresivo. Para el inversor tradicional hay dos productos, uno es el depósito bancario tradicional, que ofrece liquidez y rentabilidad que está bien. Creo que cada vez más los fondos de inversión y los planes de pensiones tienen que ser una herramienta de ahorro tremendamente eficiente. Los planes pensando en la situación del país, su pirámide de población y la mayor esperanza de vida; y los fondos porque aglutinan muy bien todas y cada una de las necesidades de un cliente.
—Dentro de los sectores de actividad ¿cuál tiene más perspectiva o potencial de futuro?
—Todos aquellos que se basen en la exportación y en la eficiencia tienen unas rentabilidades más atractivas. Los que se dediquen a la ingeniería, en España somos muy buenos en obra pública; y en turismo, fabricación de automóviles,... Y por supuesto las empresas financieras, que han soportado un tremendo cambio en el sector y las que han sobrevivido llegan con balances saneados y muy eficientes; y de telecomunicaciones, que están cambiando y en España también estamos en una magnífica posición.
—¿Y en qué mercados? ¿Siguen siendo los países emergentes una oportunidad?
—No. Estamos abandonando Lationamérica, empezando a ver EE UU y posicionados en Europa. Y dentro de Europa me posicionaría en países como España, donde se empieza a ver que hay un crecimiento sólido, aunque lento; o en Irlanda. Y dejaría países como Francia o Alemania. En EE UU claramente, como motor y primera economía. Los países emergentes pueden empezar a tener un pequeño bache porque llevan mucho tiempo creciendo fuerte. China ya no es un país emergente, es una gran economía, pero nos es más difícil analizarlo, así que estaríamos a través de fondos.
—¿Por qué sigue sin llegar la financiación a las pymes y las recomendaciones institucionales no se llevan a la práctica?
—Hay dos razones de peso. Una que hay realmente pocas pymes que estén pidiendo crédito, sinceramente. A muchas les gustaría tener financiación, pero pocas la piden. Es el sector que más ha sufrido en España, ahora prefiere endeudarse lo mínimo posible. Y hay otra parte de pymes con sí necesitan endeudarse, pero hay determinadas vías que tienen cerradas. Las entidades financieras pedimos cada vez una gestión de cobro más eficiente. Banco Etcheverría está muy ilusionado con dar crédito, queremos darlo, pero tenemos que hacerlo «con sentidiño». Todo eso que se hizo por muchas entidades de dar barra libre de liquidez a empresas que realmente no tenían sostenibilidad no ha ayudado. El sector pyme necesita financiación, pero también necesita que las reglas del juego estén claras.
—¿Sea por una u otra razón, habrá recuperación si no vuelve a engrasarse este mecanismo de financiación de las empresas?
—Podrá haber recuperación, será más lenta. En España necesitamos recuperar la confianza de las pymes, y esta vendrá cuando haya confianza sobre el consumo. Entonces los empresarios querrán arriesgarse más. Ya está llegando cierto flujo de dinero a las pymes, pero será lento, como lo será la recuperación en España.