INFRAESTRUCTURAS
El Inta usará el polvorín de Cuadros para investigación aeroespacial
El recinto artillero ha estado cerrado tres años
Vista del acceso principal a las instalaciones del polvorín de Cuadros, que ya preside un rótulo del Inta.
Un rótulo con la inscripción del Inta saluda el acceso al recinto del viejo polvorín de Cuadros, la instalación militar artillera, abandonada hace más de dos años de su antiguo cometido. El nuevo se presume esplendoroso, dado el cometido que resume el objeto del organismo que ahora se ha asentado en el recinto militar, al que una reorganización del ejército vació de contenido. El Polvorín de La Seca será asiento de actividades promovidas y desarrolladas por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial. El propio enunciado del organismo define un contenido prestigioso, que permite a los especialistas en este ámbito investigador elevar la comparación del ente a un paralelismo español de la Nasa estadounidense. Dentro de lo que fueron las instalaciones militares de artillería se ultima una adecuación y reversión de instalaciones para que se puedan albergar diferentes programas de investigación que competen al instituto aeroespacial. Los edificios que durante décadas sirvieron para albergar la división del polvorín, que trasladó el Gobierno a Valladolid a lo largo del 2011, se están adecuando para el nuevo horizonte de servicio, en una orientación bien distinta a aquella de acuartelamiento y almacén y aprovisionamiento de armamento y munición. Fuentes del Ministerio de Defensa rehusaron definir con precisión el tipo de programas de investigación que va a desarrollar el Inta en su nuevo asentamiento en este paraje leonés del municipio de Cuadros, a escasos veinte kilómetros de la capital de la provincia, por encontrarse el proyecto en fase de acondicionamiento de instalaciones. Las reformas para adecuar el nido artillero a la función científica e investigadora que siempre apuntala los proyectos del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial alcanzan edificios del acuartelamiento, así como las dotaciones subterráneas del polvorín, que podrán resultar determinantes en el nuevo uso, relacionado con ámbitos de exploración que desarrolla el organismo. Una de las líneas de investigación que ha elaborado el Inta y que tiene que ver con su asiento en León es el desarrollo del programa de vuelo de aviones no tripulados. La rúbrica del Inta preside el recinto, y cambiará los usos de la instalación con objetivos científicos, que define ajustada a cuestiones como la aerodinámica, la aeronáutica, la teledetección o la tecnología espacial. Por eso se conocerá desde ahora al polvorín.