RENTABILIDAD A LA BAJA
El impuesto sobre depósitos costará 3,54 millones al ahorro de la provincia
Los leoneses mantienen casi 12.000 millones de euros en este producto, 6.544 a plazo.
El depósito es uno de los productos más utilizados por las familias.
Un nuevo recorte a la ya menguada rentabilidad de uno de los productos de ahorro más populares entre los leoneses. La recuperación del pulso en los bancos y sobre todo unos tipos de interés en mínimos históricos han dejado en las últimas semanas la rentabilidad de los depósitos y plazos fijos prácticamente a cero, una vez descontadas cargas impositivas y pese a la contención de la inflación. Una rentabilidad que ya amenazaba con seguir yendo a menos, y que ahora puede verse afectada por la nueva carga impositiva que de manera generalizada ha impuesto el Gobierno, con el argumento de unificar el mercado y evitar desmanes en los afanes recaudadores de algunas autonomías.
El caso es que el dinero que los ahorradores depositan en el banco sufre un nuevo gravamen: el 0,03%. Que recaudará la Administración central pero se repartirá proporcionalmente entre las comunidades autónomas. Una carga que deben asumir las entidades financieras, pero que (en esto hay consenso) acabará repercutiendo en el ahorrador.
El Gobierno calcula que recaudará 375 millones de euros anuales con esta nueva medida, aunque algunas instituciones elevan la cantidad hasta 450 millones.
En el caso de la provincia de León, la nueva medida fiscal supondrá de momento un coste de 3,54 millones para el ahorro de los leoneses. Los ciudadanos tienen actualmente depositados en las entidades financieras que operan en la provincia un total de 11.818 millones de euros, según el útimo dato publicado por el Banco de España.
De esa cifra total más del 97% está en manos de las familias y el sector privado. Casi 11.500 millones de euros, de los que más de la mitad, concretamente un 57%, están invertidos en productos a plazo. En total 6.544 millones de euros que se ven directamente afectados por la prácticamente nula rentabilidad que ofrecen actualmente, después de haber vivido una etapa más lucida cuando las necesidades de capital de las entidades fueron más acuciantes.
Los leoneses tienen invertidos otros 3.402 millones de euros en cartillas y ahorro; y mantienen 1.525 millones de euros en libretas a la vista. Dinero por el que ahora las entidades financieras tendrán que pagar un impuesto a mayores con carácter estatal, y que será revertido a las autonomías.
Las organizaciones bancarias ya han advertido que el nuevo gravamen sobre el ahorro (a pesar de que era necesario para armonizar el mercado nacional, y de que frena las ansias recaudatorias de varias autonomías) desincentiva el ahorro de las familias y encarecerá la concesión de crédito.
Lo que parece claro es que la medida revertirá finalmente en las finanzas de los ciudadanos.