OPERACIÓN PÚNICA CONTRA LA CORRUPCIÓN

Emilio Orejas: «Conductas impropias han manchado la institución y esta tierra»

El presidente estrena mandato pidiendo perdón «por las cosas que se han hecho mal» y se pone a las órdenes de los. alcaldes.

Tras finalizar el acto, Orejas se dirigió a recibir las felicitaciones de su esposa Silvia, su hija Clara y su hijo Emilio.

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Asun G. Puente | león
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«Trabajo, trabajo, trabajo». Son los ingredientes que el nuevo presidente de la Diputación considera que debe tener la fórmula que haga recuperar a la institución la imagen y reputación, después de los últimos acontecimientos ligados a una trama de corrupción y el encarcelamiento de su antecesor en el cargo. Emilio Orejas juró ayer su cargo como responsable de la institución provincial, con el apoyo de los catorce votos de los diputados del PP, incluido el suyo. Mientras, la oposición en bloque decidió indicar un ‘no’ al nombre del candidato en sus papeletas, por lo que todas fueron registradas como nulas.

El tercer presidente en lo va de mandato, el segundo elegido en el plazo de cinco meses y medio, optó en su primera intervención por un discurso corto: cinco minutos y apenas cinco folios. Después de recibir los distintivos que le acreditan como titular de su nuevo cargo y prestar juramento, el también alcalde de Valdelugueros desgranó un esbozo de las líneas que regirán sus aproximadamente ocho meses de mandato.

Aunque no fueron sus primeras palabras, sí llegaron al discurso justo en su ecuador, consciente de que debía de tener un gesto de contricción con los ciudadanos ante la trama de corrupción que se investiga en el Palacio de los Guzmanes. «Es el momento de pedir disculpas por las cosas que se han hecho mal, por las conductas impropias que han manchado el nombre de esta institución y de esta tierra».

Y un compromiso, al hilo de la sombra de sospecha que planea en la gestión provincial. «El compromiso de que a partir de este momento, todas nuestras actuaciones y actividad política estarán guiadas por los principios de claridad, eficiencia y austeridad», todo ello destinado, enfatizó, a alcanzar dos objetivos: el bienestar de los leoneses y que la provincia siga siendo un referente en ámbitos como la cultura, la gastronomía, el turismo o el patrimonio histórico y artístico.

El presidente admitió, ante la cadena de casos de corrupción que sacuden al país en los últimos meses: «Son tiempos complicados y difíciles para la política. Unos pocos han manchado la reputación de la mayoría. En nuestro partido, y en el resto de partidos, tenemos ejemplos nefastos de lo que no debe ser el servicio público».

La complejidad de los meses que tiene por delante como presidente de la institución provincial le obligan a tender la mano a la oposición. Y así lo remarcó en su discurso. «Entre todos debemos ser capaces de actuar con responsabilidad, honestidad y transparencia», fundamentalmente en busca —aseguró— de conseguir estabilidad en la Diputación y que «hagamos que los leoneses se sientan orgullosos de nosotros, de esta institución y sus representantes».

Entre los mensajes de su breve discurso, Orejas quiso transmitir desde el primer momento que con su toma de posesión se recupera «el normal funcionamiento de esta institución, la casa de todos los leoneses residentes en el medio rural».

Prometió, antes de finalizar, dedicación, trabajo y esfuerzo «para llevar muy alto el nombre de la excelentísima Diputación de León» y un guiño de complicidad a los responsables de los 208 ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes de la provincia: «No estoy al servicio de los alcaldes, sino a sus órdenes». Apuntó, además, que ante los tiempos que corren es «la hora de la política con mayúsculas, la hora del servicio a los leoneses, porque lo esencial en política son las personas; ellos son, no lo olvidemos nunca, quienes nos han elegido, quienes nos evalúan y a quienes nos debemos». Estos retos, reconoció, obligan a «tener una vocación de servicio y ejemplaridad máxima».

El alcalde de Valdelugueros defendió el municipalismo en sus primeras palabras como presidente de la Diputación, tras expresar su «leal y sincero» compromiso con la institución provincial. Afirmó que estará al servicio de todos los pueblos y apostará por los «enormes recursos que tenemos en esta tierra». Entre las tareas urgentes, Orejas Orejas apuntó el presupuesto de 2015 y la distribución de las obras del Plan de Cooperación Municipal (casi 15 millones). También el «empujón» que precisan desde el SAM las cuentas de las juntas vecinales antes de que acabe el año.

De las pedanías, recordó, que «si alguien ha defendido y defiende su supervivencia es esta Diputación. Y si alguien seguirá haciéndolo seré yo, podéis estar seguros».

Al finalizar el acto de elección e investidura, el presidente realizó sus primeras declaraciones ante los medios en el nuevo cargo. Contó las ganas que tiene de comenzar su trabajo de «iniciar la senda de la estabilidad y la normalidad, que los papeles que se muevan aquí sean del trabajo constante dedicado a la gente para atender lo que nos demandan los ciudadanos».

Orejas aseguró sentirse «tranquilo» e insistió en que uno de sus objetivos es «dialogar todo lo que haga falta para conseguir acuerdos con la oposición, por encima de los nombres y los partidos está la institución y tenemos que dotarla de estabilidad».

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Ante las acusaciones de los últimos días del PSOE y la oposición en su ayuntamiento, el alcalde Valdelugueros afirmó tajante: «Si alguien tiene algo en mi contra, que lo denuncie en el juzgado».