LA DIFÍCIL SITUACIÓN DE LA EDITORIAL
Everest plantea un cuarto ERE para una plantilla que inicia hoy movilizaciones
El comité denuncia el «engaño» de la Junta y la falta de apoyo a la empresa leonesa.
El comité explicó ayer la situación de Everest.
La empresa editorial Everest ha adelantado al comité de empresa la presentación esta semana de un nuevo expediente de suspensión temporal de empleo, que afectará a la mayor parte de los 320 trabajadores de la compañía durante los meses de febrero y marzo. Es el cuarto expediente (uno de los ERE fue de extinción) que plantea la empresa en un intento de sostener sus cuentas hasta que encuentre solución a una situación financiera que se prolonga.
Los representantes de los trabajadores explicaron ayer que esa solución puede pasar por la entrada de un nuevo socio inversor, sobre el que la empresa no da datos aunque asegura que se están produciendo negociaciones; o bien a través del comprometido apoyo del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Sin embargo, mostraron su desencanto y su hartazgo ante la falta de actuaciones concretas, que de momento «sólo se traducen en el sufrimiento de 320 familias, y de muchos de los proveedores de Everest».
El presidente del comité de empresa, Enrique Reguero, denunció ayer que la Junta de Castilla y León comprometió hace meses el apoyo del BEI a través de la línea de apoyo a las empresas con problemas de circulante, como es el caso de la histórica editorial leonesa. Sin embargo, «a pesar de las reuniones con directores generales de Economía y Empleo, con el consejero de Fomento Antonio Silván y de las cartas de la dirección a Juan Vicente Herrera, de momento sólo hemos recibido promesas, y ninguna respuesta concreta». Ello a pesar de que en junio les aseguraron que «era cuestión de tres días» que se produjera la concesión de un crédito por parte del banco europeo.
Situación límite
El caso es que las familias que dependen de los salarios de Everest se encuentra en «una situación límite, extrema, y tenemos que la situación que venimos arrastrando sea la tónica de 2015».
La empresa adeuda a los trabajadores dos extras y media de 2014 (media paga de marzo se hizo efectiva estos días «para evitar la demanda, porque la deuda salarial está a punto de prescribir»); además de la nómina de diciembre. «Y no estamos seguros de que podamos cobrar la de enero».
Reguero recordó que las dificultades para cobrar las nóminas, «que ya se han convertido en costumbre y que se abonan de forma fraccionada», así como el nuevo ERTE, se suman a los expedientes llevados a cabo en los últimos años.
En diciembre de 2013 se firmó uno de extinción que afectó al 30% de la plantilla de entonces; pero además el acuerdo sobre la reducción de empleo se saldó con una rebaja salarial de entre el 3 y el 8%, y la pérdida de otros derechos. «Nos sentimos defraudados, porque a pesar de estos recortes no se ha conseguido la viabilidad de la empresa».