tecnología de última generación
Un ‘cortafuegos’ único en España blinda a la Universidad de ataques cibernéticos
Telefónica y una empresa israelí han desarrollado el proyecto por 150.000 euros.
Escuela de Ingeniería Industrial e Informática.
La Universidad de León se encuentra inmersa en la instalación de un firewall o cortafuegos digital para evitar los ataques cibernéticos. Este sistema de última generación, que es pionero a nivel nacional entre las universidades españolas, «es capaz de supervisar todo el tráfico de datos en la red corporativa de la ULE, detectando y neutralizando todas aquellas conexiones que tengan un patrón sospechoso, pero permitiendo y facilitando las transacciones de información lícitas», explica el vicerrector de Campus, Luis Panizo, quien añade que el cortafuegos que se instalará es perimetral y que no sólo se trata de un software, habitual en los ordenadores personales, si no que contará también «con un equipo físico que ejecutará a gran velocidad un programa que supervisará todo el tráfico de la Universidad».
Cada vez que alguien realice una operación dentro del sistema de la ULE el cortafuegos perimetral analizará el movimiento y lo comparará automáticamente con más de tres mil operaciones. Si forma parte de este número que son las autorizadas, el firewall permitirá su ejecución, sin embargo, si no la localiza, la bloqueará. El firewall permitirá o no el enlace entre los miles de dispositivos que se conectan diariamente a la red de la institución académica ya sea por cable o inalámbricamente. La Universidad de León cuenta también con una wifi puntera que está preparada para soportar que más de diez mil dispositivos se conecten a la vez a la red. La ULE continúa así avanzando en su apuesta por las Tecnologías de la Información y la Comunicación y las que Panizo siempre añade el complemento de «seguridad».
Ocho meses de trabajo
El sistema, que ha sido desarrollado en colaboración con y la empresa israelí pionera en estas tecnologías de vanguardia, Check Point, por un importe de 150.000 euros, está siendo instalado actualmente y aunque, estaba previsto que las pruebas concluyeran esta semana, la complejidad del sistema ha retrasado su puesta en marcha, pendiente ahora del calendario de la Universidad de León, ya que es preciso que los cortes del sistema que se realicen no interfieran en la labor docente. La institución académica y la empresa llevan ocho meses de trabajo para la instalación y tan sólo están pendientes los últimos aspectos, ya que la instalación se encuentra en la fase final.
«Tenemos que prevenir y evitar los robos de información sensible que puedan poner en riesgo la organización de la universidad», apunta Panizo, quien concreta que actualmente los ataques de los hackers se centran en el secuestro de datos o bloquear el acceso a la información a cambio de un interés económico, a lo que se suma la información personal que administra la institución académica.