El empresario Dionisio Elías Prieto, en la cárcel por un grave delito fiscal
La sentencia obliga al condenado a afrontar una indemnización de 1,2 millones .
Dionisio Elías, en foto de archivo tomada en las dependencias del estadio municipal.
Una sentencia dicta pena de nueve meses de prisión para Dionisio Elías Prieto por la comisión de un delito contra la hacienda pública. En la misma resolución judicial se le impone al condenado costear una indemnización de 1,2 millones de euros, así como un millón de euros de multa para cumplir con la obligación de hacer frente a la responsabilidad civil por el daño causado.
El proceso judicial que ha concluido con la sentencia de culpabilidad para el gestor leonés se remonta a años atrás, en torno a una trama de notable relevancia mediática que se dio a conocer bajo el nombre del escándalo de la leche negra. Un juzgado de instrucción de León imputaba al ahora condenado delitos de fraude tributario al entender que había utilizado importe de tasas suplementarias no satisfechas en beneficio propio. En la instrucción del proceso, un auto judicial indicaba que ese proceso de fraude se basaba en negociar con el exceso de producción láctea de forma inapropiada (excedentes de producción que se salían de los cupos asignados a diferentes explotaciones) de los que se obtenían beneficios que nunca llegaron a ser declarados. La investigación judicial del caso llegó a señalar la existencia de una sociedad vinculada al procedimiento que no tenían ni libros de contabilidad, ni empleados ni actividad real definida. Dionisio Elías fue gerente de la sociedad cooperativa Mansilla Lacto Ganadera, que acabó extinguida tras una quiebra. La ruina de la cooperativa generó una profunda brecha socioeconómica en el sector agroganadero leonés, tras verse afectados por embargos varios de los directivos de la cooperativa para responder con su patrimonio a las deudas generadas en la bancarrota. Elías fue uno de los dirigentes más destacados en la directiva de la Cultural Leonesa, en una época anterior al momento deportivo y de gestión que vive ahora el club, en el que desempeñó responsabilidades relacionadas con la obligación financiera de la entidad; su desvinculación de esos cargos fue progresiva, a través de varias dimisiones que aunque oficialmente se explicaron por motivos de índole laboral, se llegaron a vincular con la presión política ejercida desde el Ayuntamiento una vez que trascendió la imputación judicial del ahora condenado por unas prácticas de fraude a la hacienda pública en la gestión de la leche.