TRIBUNALES

La familia Larralde solicita 25 años de prisión para los autores del asesinato

El escrito de acusación critica duramente el papel de la viuda y pide que se agrave su pena

Zona en la que apareció el cadáver de Roberto Larralde en septiembre de 2014

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León

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dl | redacción

La familia de Roberto Larralde, erigida en acusación particular en la causa que se juzgará por el sistema del tribunal del jurado en la Audiencia Provincial, solicita penas de 25 años de prisión para los autores del crimen que acabó con la vida del ex boxeador leonés en septiembre del año 2014. Su representación letrada entiende que todos ellos formaban un plan conjunto para matar a la víctima tras llegar a la conclusión de que era la única fórmula para dar via libre a la relación sentimental que mantenían su viuda y un empresario de la provincia.

El escrito de calificaciones provisionales, que obra en poder de este periódico, sostiene que Julio L.D. (empresario) y Miriam C.J. (viuda) deben responder como supuestos autores intelectuales del asesinato. A José Ramón V.R. se le otorga el papel de autor material del crimen. Carlos Heli R. C., Froilán A.S., Antonio G.R. y Adrián M.R. estarían acusados de ser cooperadores necesarios y además a los dos últimos se les imputa un delito de tenencia ilícita de armas.

Por el delito de asesinato, la acusación particular propone una pena de 25 años de prisión, que suma dos años más en el caso de la tenencia ilícita de armas, de acuerdo a la propuesta presentada por el gabinete del célebre letrado madrileño Marcos García Montes, cuyo hijo homónimo ostenta la dirección letrada de las acciones legales que sigue la familia de la víctima contra los imputados.

También se solicita que se agrave la pena para la viuda, por la circunstancia de parentesco. El Ministerio Fiscal, de hecho, propone 20 años de prisión para los cuatro principales imputados pero para la madre de los hijos del fallecido exige 23 años de cárcel, atendiendo a esta misma circunstancia.

Buena relación

«No existía en absoluto una mala relación entre el matrimonio, ya que tal y como quedó acreditado en base a las diligencias practicadas, la relación entre ambos era excelente, siendo Roberto el que se encargaba del cuidado de los hijos en común del matrimonio, con frecuencias visitas de su mujer al domicilio de los familiares de su marido, los cuales desde el primer momento, la trataron como a una hija», explica el letrado en su escrito.

«La venta del arma por parte de Antonio y Adrián a José Ramón fue anterior en el tiempo a la comisión por este último del asesinato y quedó absolutamente acreditada, no sólo porque la munición encontrada en el lugar de hechos fuera coincidente con la del arma que ambos acusados le vendieron sino por la existencia en el procedimiento de una serie de llamadas entre los dos acusados, en las que se reconoce la venta de dicho arma a José Ramón», mantiene el escrito.

Palo de chocolate

«Sobre las 23.00 horas de ese mismo día, José Ramón condujo a Roberto a una zona arbolada a las afueras de la localidad de Santa Olaja de la Ribera, con la excusa de que iban ambos a dar ‘un palo de chocolate’ , llevándole en realidad como un cordero al matadero ya que, tras llegar al lugar anteriormente mencionado, procedió abusando de la confianza que Roberto tenía en el mismo y la indefensión en que este se encontraba por su posición física, a cometer la autoría material del delito de asesinato que le había sido encomendado, efectuándole un disparo por la espalda, producido desde la parte derecha desde atrás, causándole la muerte inmediata, así como una serie de graves lesiones perimortem que constan en autos».

«El autor material aseguró la presencia de un testigo, una prostituta a la que conocía, para que estuviera presente en un momento anterior a cometer el asesinato del mismo y que declarase que si bien José Ramón había hablado con Roberto, este se había marchado sólo, para no suscitar dudas sobre la última llamada existente en el teléfono de la víctima».

Según la versión de la familia Larralde, la viuda y el empresario que urdieron supuestamente el plan realizaron un viaje a Madrid que les sirvió como coartada, puesto que una amiga de Miriam tenía que desplazarse a la capital. No obstante, según el planteamiento de la acusación particular, no había constancia de que en ese desplazamiento fuese a estar presente Julio, que se incorporó a última hora en la gasolinera de Ribaseca. Se da la circunstancia de que una tercera pasajera que formaba parte del plan inicial del viaje, amiga de las otras dos, recibió poderes para regentar las empresas de Julio desde el momento en que el empresario ingresó en el centro penitenciario de A Lama (Pontevedra) donde permanece recluso y en el que trató de quitarse la vida en una oportunidad hace algunos meses.

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Solamente hay otro imputado en el caso que permanece en prisión. es el autor material, ingresado en Teixeiro (A Coruña). El resto permanecen en situación de libertad provisional.