Cierre a un mes postelectoral
Casi tres mil de los 4.355 alumnos que ejercieron su derecho a voto apoyaron a Marín . Los estudiantes destacan «la decepción con la política universitaria» tras el 10 de marzo.
Marín y parte de su equipo celebran la victoria. JESÚS
A. Calvo | León
Durante el último mes, los pasillos de la Universidad de León, los vestíbulos de las facultades, las mesas y las barras de las cafeterías y más allá de las fronteras del Campus de Vegazana las elecciones a rector han sido un tema recurrente de conversación. Toda la comunidad universitaria —y también la sociedad leonesa— se ha visto inmersa en una batalla postelectoral, que comenzó tras el cierre de las urnas el pasado 10 de marzo. Ayer, casi un mes después, las urnas volvieron a abrirse y muchos de los que no ejercieron su derecho al voto en la primera vuelta decidieron participar en esta ocasión dando su apoyo a uno de los dos candidatos a rector: Marín o Chamosa. En la segunda vuelta acudieron a las urnas 4.355 alumnos, de los que 2.957 dieron su apoyo al catedrático de Veterinaria.
«La otra vez no conocía a ninguno de los dos candidatos y por eso no voté, pero ahora conoces a los dos aunque no hayas hecho ni siquiera el esfuerzo por enterarte de qué estaba pasando», comentó José David Guzmán, del grado de Historia, poco después de votar. No en vano, en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, el grupo de Laura Chamorro y David Nicolás, alumnos de Márketing, destacaron «la tensión, la crispación, el caciquismo y los intereses» que han aflorado con las elecciones. Tanto el 10 de marzo como ayer ejercieron su derecho a voto y se mantienen firmes en su apoyo al mismo candidato.
Los jóvenes universitarios, que aprovecharon los ratos de descanso o el camino hacia las cafeterías para votar, destacaron el «movimiento» que ha habido en las redes sociales después de la primera votación. «Esto ha sido un poco raro, tener que votar dos veces ofrece una imagen un poco mala de la Universidad», comentó Andrés Charro, mientras dialogaba con su compañero Víctor Robles sobre si lo ajustado del resultado o si, pese a todo, el que más votos obtuvo en la primera vuelta ya había sido el ganador. En lo que finalmente ambos coincidieron fue en «la decepción por la política universitaria».
Peso al «runrún» constante, las apuestas por uno y otro candidato, la defensa de cada uno de los programas y la tensión generada por ambas candidaturas, la Universidad de León volvió a ejercer ayer el derecho a elegir, a votar y a escoger quién será su octavo rector en una jornada marcada por la tranquilidad y la alta participación. Siempre hay algún despistado, como un alumno de Mecánica, que se dirigió a la mesa donde votaba el PAS en Industriales para preguntar: «¿Qué tengo que hacer para votar?».