Los captores de los tres fotógrafos amenazaron con entregarlos al Daesh
El CNI comenzó las gestiones para la liberalización tras tres semanas secuestrados.
melchor sáiz-pardo | madrid
Fue una continua espada de Damocles durante los diez meses de cautiverio. Los captores de los tres periodistas españoles secuestrados en Siria, entre ellos el fotógrafo leonés José Manuel López, amenazaron en «repetidas ocasiones» con venderlos a los terroristas del Estado Islámico cada vez que se atascaban los contactos, que desde un primer momento llevaron un exclusivo grupo de negociadores del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), ayudados por los agregados policiales en la zona.
Según han revelado fuentes cercanas a la operación que el sábado desembocó en la liberación de Antonio Pampliega, José Manuel López y Ángel Sastre, los servicios de inteligencia españoles tomaron muy en serio la amenaza del Frente Al Nusra (la filial de Al Qaeda en Siria) de vender a los rehenes, a pesar de saber que la mayoría de las facciones del Frente de la Conquista, la galaxia de grupúsculos rebeldes a las tropas de Damasco y al que pertenece Al Nusra, mantienen una enconada enemistad con los terroristas del Daesh, con los que libran violentas batallas por el control de la provincia de Alepo, precisamente donde fueron capturados los informadores.
Aún así, los captores solo veían a los periodistas como una «mercancía» dispuesta a venderla al mejor postor, aunque fuera el enemigo, ya que el secuestro y la extorsión, no solo de occidentales, es la principal fuente de financiación de Al Nusra, a diferencia del Estado Islámico, mucho más rico por las exportaciones ilegales de crudo y antigüedades y capaz de pagar grandes cantidades por unos rehenes europeos. El CNI, explican responsables del operativo, solo tardó tres semanas en saber exactamente qué facción de Al Nusra tenía en su poder a los españoles y que éstos seguían retenidos en Alepo. Fue clave el testimonio del sirio Usama Ajjan, el ‘fixer’: traductor, guía y conseguidor local.