CIBERSEGURIDAD
El Incibe vigila el nuevo ciberataque con el que los delincuentes comprueban su efectividad para lanzar uno mayor
El ransomware ataca otra vez vulnerabilidades del sistema operativo Windows y el impacto en España «está bajo estudio»
maría j. muñiz | león
El impacto del nuevo ciberataque a nivel internacional que se inicó el martes por la tarde en las empresas e instituciones españolas está aún «bajo estudio», según señalaron ayer desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) con sede en León. El secretario de Estado para la Sociedad de la Información, José María Lassalle, señaló ayer que el nivel de incidencia de este ataque en el país ha sido «muy escaso», y destacó el alto nivel de protección de las infraestructuras críticas del país.
Desde el Centro de Respuestas a Incidentes de Seguridad e Industria (Certsi), uno de los organismos del Incibe, señalaron ayer que están en «contacto permanente» con las empresas y las instituciones, para llevar a cabo los ajustes de ciberseguridad que fueran necesarios en el caso de que se vean afectadas. Sin embargo, hasta ayer por la tarde la incidencia en el país se limitaba prácticamente a las medidas de seguridad adoptadas por multinacionales afectadas en otros países, como la alimentaria Mondelez, con fábrica en Hospital de Órbigo y que paralizó sus sistemas informáticos para evitar más problemas.
Desde el Incibe señalaron ayer que «de momento el malware está teniendo un impacto bajo en España y no ha afectado a ningún servicio esencial».
Afectados
El Instituto Nacional de Ciberseguridad reiteró ayer que la infección por el malware, que pertenece a la familia conocida como Petya o Petrwrap y es de tipo ransomware, se produce a través de equipos con los sistemas operativos Windows. Y su impacto de momento se centra en Rusia, Polonia, Alemania y «especialmente en Ucrania».
Las investigaciones llevadas a cabo hasta el momento apuntan a que se propaga a través de tres vías: PsExec (si el equipo afectado tiene permisos de administración); Windows Managemente Instrumentatios Command-Line (si ha sido capaz de obtener credenciales en memoria) y a través de la vulnerabilidad EnternalBlue. «Cuando el malware compromete un sistema comprueba si tiene permisos de administración. Si es así cifra el sector de arranque impidiendo el acceso al dispositivo». Si no, encripta determinados ficheros.
Una vez que infecta el equipo crea una nueva tarea para reiniciarlo al cabo de una hora, y solicita un pago de 300 dólares en bitcoins para recuperar la información.
No detenido
La oficina de la policía europea, Europol, señaló ayer que el ciberataque masivo aún no ha sido detenido, y que parece más sofisticado que el WannaCry, que se lanzó hace un mes (y sí tuvo incidencia en España). Europol está en contacto con los países afectados por el firus y los responsables de la industria informática para evaluar el impacto del ataque, que todavía está por determinar. La oficina recomienda en caso de verse afectado desconectar el equpo de Internet y contactar con las autoridades locales; y si no es así actualizar los sistemas operativos de Microsoft, instalar parches de seguridad y realizar copias de seguridad. También evitar abrir archivos sospechosos.
Desde el Incibe el subdirector de Servicios de Ciberseguridad, Marcos Gómez, señaló que los ciberdelincuentes pueden estar probando nuevos tipos de propagación para comprobar su efectividad; y que los delincuentes solicitan una cantidad de rescate baja para recuperar los ficheros secuestrados porque «el objetivo de los ciberdelincuentes es conseguir muchos pequeños clientes que estén dispuestos a pagar ese rescate con tan de recuperar los ficheros» que han sido encriptados.