El Nobel que descubrió el virus del papiloma reivindica la vacunación también para chicos

Harald zur Hausen asegura en un encuentro exclusivo con Diario de León que el ser humano «nunca estará sobrevacunado» .

Harald zur Hausen, durante la entrevista. SECUNDINO PÉREZ

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A. Calvo | León

Habla pausado, con la calma que dan los «81 años, camino de los 82». Su mente lúcida le obliga a seguir investigando, una necesidad que Harald zur Hausen vio impulsada aún más tras recibir el Premio Nobel de Medicina en el 2008 por descubrir la relación entre el virus del papiloma humano y el cáncer de cuello de útero. Un problema en las rodillas le obliga a moverse despacio, de la misma manera que habla para hacerse entender. Es didáctico y cercano y aunque no conoce León, no descarta volver. El profesor alemán recaló ayer en la Universidad para participar en el Congreso de Biotecnología, una visita fugaz de tan sólo unas horas donde dejó un hueco en su agenda para conceder una entrevista en exclusiva para Diario de León en la que dejó patente la importancia de las vacunas, porque según sus estudios, «el ser humano nunca estará sobrevacunado».

Interesado desde su época universitaria en la relación que existe entre las infecciones y el cáncer —rompiendo con las teorías de los años 70— Hausen insistió en la necesidad de que no sólo las niñas se vacunen contra el virus del papiloma humano, que pudo desarrollarse gracias a sus investigaciones. «Todos los chicos y chicas de 9 a 14 años deberían vacunarse», remarcó el Nobel para explicar que aunque el cáncer del cuello de útero es exclusivo de las mujeres, los hombres también son portadores y ya hay países que los están vacunando, como Alemania, Australia o Reino Unido. «A los 14 o 15 años, los hombres tienen proporcionalmente más relaciones con mujeres que las mujeres en sí», indicó en la entrevista traducida por Marta Muñiz, en relación a que así la enfermedad continúa su propagación. Por este motivo, concretó que la vacunación sirve para proteger a las parejas, además de contra el cáncer de cuello de útero y para evitar las berrugas que esta enfermedad genera «y que a pesar de ser tratadas aparecen de nuevo». Harald zur Hausen añade que actualmente se cree que la vacunación contra el virus del papiloma humano también ayudará a los hombres a prevenir otro tipo de cánceres como el de ano o de laringe, «aunque aún no se ha investigado este aspecto».

Defensor de la vacunación porque lo contrario «es una irresponsabilidad», alega que aquella persona o niño que no está vacunado «es un factor de riesgo para el resto de la sociedad» y explica que «son necesarias porque el ser humano no tiene defensa ante esas bacterias». Así, recuerda casos de muertes y daños cerebrales en pequeños que no habían sido protegidos del sarampión y añade que las reacciones adversas de las vacunas «están exageradas», respondiendo así a los movimientos que han surgido en contra de la vacunación.

Sus estudios

El 21% de los cánceres tienen un origen infeccioso y uno de estos orígenes, está, según sus últimas investigaciones, en la carne, principalmente en la carne de vacuno. «Los cánceres de colon, próstata o pecho están muy relacionados con el consumo de determinados alimentos, sobre todo de vacuno euroasiático y de sus derivados, como la leche o el queso», concretó en la entrevista, aspecto que también desarrolló durante su intervención en el congreso ante 360 jóvenes biotecnólogos. A los cánceres, añadió enfermedades como la esclerosis múltiple, la ELA o el alzhéimer. Sin embargo, concretó que estos aspectos continúan investigándose y que tan sólo hay estudios profundos de uno de los cuatro agentes noveles descubiertos. «En España se comen mucha carne y por eso hay mucha incidencia de cáncer colon», explicó, para aconsejar que la carne, siempre debe de estar, «más bien, tirando a hecha».

Su equipo de investigación está formado por muchos jóvenes, algunos de ellos españoles. Sigue incansable, como el que hace lo que realmente le gusta, como si fuera un entretenimiento y no un trabajo. Ya estaba jubilado cuando recibió el Nobel de Medicina y aún continúa al pie del laboratorio. «Me puse muy contento aunque mi familia se alegró más que yo», indica con gran humildad como si su vocación ya fuera el mayor de los premios. «Los jóvenes que quieran investigar deben dejar de un lado los dogmas religiosos y los científicos y buscar un tema científico que también sea interesante para la sociedad», concretó. Consideró que es positivo que los investigadores salgan de su país para aprender nuevas técnicas, experiencias y enfoques diferentes, pero añadió que «en dos o tres años, cinco como máximo, deberían regresar a continuar investigando en su país, porque sino éste tendrá un serio problema», dijo tras ser preguntado en relación a la fuga de cerebros que está sufriendo España.

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Esa pasión por investigar se la mostró a lo 360 jóvenes que pusieron todos sus sentidos en su conferencia en el salón de Industriales y a los que dejó que le preguntasen sus dudas tras recibir un sonoro aplauso por su intervención.