Turistas y peregrinos abarrotan los rincones más emblemáticos de la capital
Turistas en una visita guiada en la Catedral de León.
La calle Ancha marca el termómetro del turismo en León, ya en las inmediaciones de la plaza de Botines pueden verse este verano riadas de turistas que comienzan en ese punto la visita a la ciudad. La plaza de la Catedral se convierte cada día en un hervidero de visitantes y cámaras, al igual que los rincones más emblemáticos de todo el casco antiguo. Turistas nacionales, extranjeros y peregrinos de todas las procedencias animan la capital y llenan las terrazas, bares y restaurantes de la vieja ciudad. También las tiendas de productos de alimentación ligadas a la despensa autóctona ven disparar sus ventas, al igual que los espacios de recuerdos de León. El sector ya comenta que las cifras de negocio de este verano serán mejores que las del anterior. La mejora de la economía en el país se traduce en más turismo. En la imagen, visitantes con sus cámaras en la plaza Mayor, ayer.