LA ENTREVISTA

«Espero que esta vez la actuación de Zapatero no sea más anestesia»

LEOPOLDO LÓPEZ GIL I PADRE DEL LÍDER OPOSITOR VENEZOLANO ARRESTADO

Leopoldo López Gil, el pasado jueves, durante su visita a la capital leonesa. RAMIRO

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Álvaro caballero | león

Su hijo está en arresto domiciliario, pero tiene voz. Se la pone Leopoldo López padre (Caracas, 1944), quien hace escala en León para sumar apoyos en la denuncia contra el Gobierno de Maduro.

—¿Qué espera lograr?

—Queremos conseguir que no caigamos en el olvido como país. No es la primera vez que estamos hablándole al mundo, lo cual ha producido ya unos frutos bastante evidentes. Hace años nadie creía que en Venezuela existían condiciones para llamarla dictadura. Hoy en día no queda la menor duda. Ahora estamos calificando esa dictadura como un narcoestado.

—¿Cuál es la conexión?

—Es un gobierno dictatorial, tiránico, que no respeta nuestra propia constitución y que además juega a la destrucción de los valores democráticos y humanos con cosas como la corrupción, el narcofinanciamiento, las guerrillas y el terrorismo. Somos un país que no produce drogas, pero ha servido como pasaje para el comercio de la droga de otros países, como Bolivia, Ecuador y Colombia. Tienen la sociedad con el estado venezolano y no es extraño encontrar que hay lavado de capitales utilizando la empresa petrolera venezolana. Para disfrazar esto fueron entregando todas las responsabilidades de comercio internacional y el manejo de la divisa en su totalidad. Hoy en día no sabemos muy bien qué es lo que produce el petróleo y qué la droga. Somos un factor importante del tráfico internacional de droga que viene desde México y de las islas del Caribe hacia España y la UE.

—Cita también el terrorismo.

—Se ha utilizado, y hay suficientes pruebas, para financiar algunos movimientos terroristas en el Medio Oriente que al final terminan actuando en tierras europeas. Entregan pasaportes irregulares a ciudadanos de países como Siria cuya función luego se transforma en agentes de entrenamiento por el terrorismo.

—¿Cómo defiende usted que su hijo no es un golpista?

—Es curioso que quienes le acusan sean quienes fueron golpistas realmente. Leopoldo difícilmente cabe en esa definición porque lo único que ha hecho es utilizar un derecho constitucional, el derecho a la palabra, a la expresión, para definir al Gobierno como corrupto, ineficiente y que merece ser revocado. El propio gobierno evitó la celebración de lo que está previsto en nuestra constitución, como era el referéndum revocatorio. De haberse celebrado todos sabemos que Maduro no hubiese durado un día más en la presidencia.

—¿Cómo afecta a la fractura del país la amenaza de Trump?

—Yo creo que las palabras del señor Trump hay que medirlas. Él no habló de invasión, sino de algunas medidas militares, pero no sabemos a qué se refería. Hay que recordarles a los venezolanos que a veces, a veces, una intervención extranjera no debe ser rechazada simplemente por ser extranjera. Europa es un ejemplo. Si en la II Guerra Mundial no hubiera habido la participación de unos aliados extranjeros probablemente hubiera ganado otro bando. En Venezuela, en nuestra guerra de independencia, fue un factor definitivo, en la batalla de Carabobo, la ayuda de la legión británica. Por lo tanto, a priori, si comparten mis principios les doy la bienvenida.

—¿Daría la bienvenida a una intervención militar extranjera?

—Le daría la bienvenida a una ayuda, no a una intervención.

—¿Qué quiere decir ‘ayuda’?

—Puede ser una ayuda de inteligencia. La oposición no tiene cómo manejar instrumentos como satélites o radares. Si quiero determinar que alguien está haciendo un movimiento de droga para poder denunciarlo ante el mundo necesito que alguien me facilite esos instrumentos. Eso no necesariamente implica una intervención militar.

—¿Sólo ve una salida militar?

—En este momento hay más de 200 oficiales y suboficiales presos por no estar de acuerdo con el régimen. Están utilizando el espionaje cubano en los cuarteles para lograr una ayuda.

—No ha contestado.

—No tengo conocimiento militar para determinar si es o no necesario. En su momento, con la ayuda de quienes tienen conocimiento de las ciencias militares podría hacerlo con propiedad. Lo que sí estoy dispuesto a mantener es que Venezuela no puede mantenerse sometida a un régimen dictatorial que está masacrando a su población. Las guerras civiles implican que hay dos oponentes con fuerzas más o menos iguales. Pero teníamos de un lado a gente con uniformes militares con una inversión de más de 10.000 dólares y del otro lado jóvenes estudiantes con escudos de cartón, madera y tapas de cubos de basura. Hubo 170 asesinatos en esas condiciones. Ojalá estos jóvenes hubieran tenido una protección mejor.

—¿Se desprende de sus palabras que sólo está pendiente que el bando opositor logre las armas y la inteligencia?

—(Se encoge de hombros). Usted me interpreta. Yo no lo digo.

—No le interpreto, le pregunto.

—Jamás sería un entusiasta de una salida armada. Fui educado como persona con conocimiento humanísticos, creo en la civilización y en que en el siglo XXI no hay razón alguna para que se inviertan dineros del Estado en bombas lacrimógenas y uniformes cuando se necesitan medicinas y alimentos.

—¿Cree que es la deriva?

—Ojalá que no, pero el empeño de un gobernante tiránico puede llevarnos a una situación no deseable por nadie.

—Hay venezolanos que critican a Maduro, aunque reconocen logros del chavismo, y que también cuestionan a la oposición. ¿Hay una opción de diálogo fuera de Maduro?

—La vuelta a la democracia es la única opción para encontrar extremos y medios hablándose. No sé si podemos lograr que haya opción democrática con esta sordina que impide escuchar el clamor. La gente lo que está pidiendo son elecciones presidenciales para cambiar a Maduro, ni siquiera estamos pidiendo un cambio de régimen en este momento. Vamos a tener una apertura y volver a los controles de la sociedad sobre el Gobierno.

—¿Cómo valora el interés generado? Hay otros países con grandes conflictos.

—Hay una tradición que nos ha unido con Europa desde el encuentro de la flota de Colón. Somos muy importantes culturalmente y todavía ese vínculo de sangre existe en enormes cantidades. Además, políticamente a nivel internacional Venezuela ha sido un factor importante, ha sido miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas varias veces, o promotor de la comisión de derechos humanos en Ginebra. No es que otros países no cuenten, sino que hay muchas razones para que estemos más a flor de piel que otros.

—¿Cómo explica el incidente de su nuera y el dinero?

—Estoy convencido de que es una operación para dañarnos. Ellos saben perfectamente bien que esa cantidad no es astronómica, sino que se tenía que tener a mano para el caso de una hospitalización como la de su abuela, que está previsto que sea prolongada. Los cuidados intensivos son sumamente caros.

—¿Cómo valora la intervención de Zapatero?

—Con la temeridad que puede ser juzgar a una gestión sin acabar, sí puedo decir que en su momento Zapatero legitimó y adormeció a la oposición, a la protesta. Probablemente hoy es uno de los pocos puentes que pueden restablecer alguna comunicación ante una credulidad totalmente fallida del intento de negociar por parte del gobierno. Lamentablemente no se siguió la hoja de ruta que proponía el expresidente Felipe González, quien planteaba algo más razonable, como que antes de sentarse a dialogar se dieran demostraciones de intención que empezaran por liberar a los presos, reconocer a las autoridades de la asamblea nacional, reconocer y abrir los caminos para una asistencia humanitaria. No quiero prejuzgar la actuación de Zapatero, pero sí quiero recordar que anteriormente fue anestésica. Espero que esta vez no sea más anestesia y que oigamos también a los expresidentes Aznar y González, que han opuesto hojas de ruta más razonables.

—¿Sin Zapatero hubieran conseguido la salida de la cárcel?

—Eso sólo lo puede contestar Zapatero.

—¿Le han pedido que continúe o preferirían que se retire?

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—Eso se lo dejo a mi hijo para que lo conteste.