LEÓN ■ ECOLOGÍA
Jesús Calleja denuncia "el absurdo" de que España sea el único país con un impuesto al sol
El leonés, que participó en el El «Diálogo por el Planeta» organizado por la Asociación de Amistad Hispano-Francesa, se queja de la inacción y de la falta de conciencia ante el cambio climático
El aventurero leonés Jesús Calleja
El «Diálogo por el Planeta» organizado por Diálogo, Asociación de Amistad Hispano-Francesa, denunció las trabas gubernamentales al desarrollo de energías limpias y la hipocresía de tantos políticos que dicen defender la lucha medioambiental, además de subrayar la urgencia de la respuesta: el cambio climático es ahora. El debate, celebrado en el Teatro del Institut Français de Madrid gracias al patrocinio de Crédit Agricole, contó con la participación de Audrey Pulvar, Presidenta de la Fondation pour la Nature et l’Homme, y Jesús Calleja, el alpinista, explorador y comunicador leonés. Además, la periodista Mercedes Milá actuó como moderadora.
Contradicciones e hipocresía
Calleja se mostró muy crítico con el llamado «impuesto al sol», norma que calificó de «absurda». Este impuesto impulsado por el PP penaliza el autoconsumo energético y a los consumidores que tienen instaladas placas y generan su propia electricidad.
Dueño de una casa autosuficiente gracias a su instalación de paneles solares, no entiende cómo España, donde tenemos sol y viento, «fuentes energéticas inagotables», hemos llegado a esta situación. «España es el único país del mundo donde hay un impuesto al sol», lamentó. «Tuvimos un programa con el que liderábamos en el mundo la investigación, especialmente fotovoltaica y de generadores. De repente, cambia un gobierno, cambia una política, y todo eso se va al traste y nos convertimos en el último de la cola».
Milá estuvo de acuerdo: «El impuesto al sol refleja a la perfección la contradicción y la hipocresía de lo que está pasando». De la actuación de los gobiernos y de sus compromisos incumplidos se habló y mucho en el curso de la conversación. Los participantes denunciaron los incumplimientos reiterados de los acuerdos internacionales, que en cualquier caso llegan tarde y son insuficientes.
De ahí la necesidad, y esa es una batalla de la Fondation pour la Nature et l’Homme, de que los tratados de nueva generación como el Acuerdo Económico y de Comercio que la Unión Europea ha cerrado con Canadá (CETA, por sus siglas en inglés) o el que la misma UE prepara con Singapur, «estén sometidos al imperativo climático. Pedimos que el derecho comercial esté sometido al derecho medioambiental, y que se incluya en esos tratados una “garantía del clima” que obligue a los firmantes a respetar sus compromisos, en particular el Acuerdo de París, y un “veto climático”».
Audrey Pulvar insistió en la urgencia del reto, que los ciudadanos perciben, si bien lo dejan en segundo plano porque creen que hay otros asuntos que requieren más atención: el trabajo, la seguridad... «Mi labor, al frente de la Fundación, es demostrar con nuestros expertos que la urgencia más perentoria es la climática, y que cuando hayamos puesto en marcha la transformación para luchar contra el cambio climático podremos luchar de manera eficaz contra las urgencias de trabajo, de seguridad, de seguridad alimentaria, etc.»
Frente a quienes sostienen que la lucha medioambiental es una cosa de bourgeois-bohême (burgueses bohemios o chic), «el combate contra el cambio climático es el combate en favor de quienes menos tienen»; del mismo modo, «hay una responsabilidad de los países ricos frente a los pobres». El camino, aseguró, pasa por ser más sobrios y encontrar una forma menos dañina de consumir.
Y también pasa por exigir responsabilidades a «todos estos jefes de estado que no se quitan el medioambiente de la boca» al tiempo que cada año aportan ayudas públicas de entre 450 y 500 mil millones de dólares al sector de los hidrocarburos y las energías fósiles, mientras para las energías renovables no hay más que 100 mil millones.
En este sentido, Calleja llamó a los ciudadanos votantes a posicionarse en favor de aquellos partidos que se comprometan con el medioambiente.
«El cambio climático es probablemente el mayor problema de la Humanidad ―coincidió Calleja― y no le damos la importancia que tiene. Eso, y la pérdida de la biodiversidad.» «Cuando hablamos de la destrucción de la biodiversidad, hablamos de la destrucción de la Humanidad», apostilló Pulvar. «El cambio climático es hoy. No ocurrirá dentro de 150 años, sino ahora, y afecta a todo el mundo», reiteró.
Así transcurrió el debate, entre la denuncia, el pesimismo y las llamadas a la acción. Aunque, quizá porque la moderadora manifestó su temor a que los mensajes apocalípticos, lejos de activar a la ciudadanía, la paralicen, el encuentro acabó con un triple mensaje de optimismo: Pulvar animó al auditorio a ejercer su responsabilidad ciudadana; Calleja pidió compromiso a los más jóvenes y Milá expresó su esperanza.