EN DOS HORAS DE AVE
Cuando la Corte se convirtió en Reino
De intervenciones sentidas al cántico del Himno a León, la provincia se dio un baño de historia y popularidad dentro y fuera del Parlamento.
Silván dejó en el Congreso una réplica en bronde del gallo de San Isidoro. RAQUEL P. VIECO
Ayer, en Madrid, en el Congreso de los Diputados, entre las palabras sentidas de Margarita Torres, concejala de Cultura, las reflexiones técnicas de Emiliano González Díez, o la intervención de Antonio Silván, lo que no había que olvidar era que se trataba de un pongamos que hablo de León en Madrid. Amplia mirada, porque largo es León.
Hace ya bastante que el Ayuntamiento de León comenzó a impulsar esta celebración y a apoyar la reivindicación. Juan Pedro Aparicio tuvo mucho que ver en que luego llegaran días como el de ayer, ya de plena celebración. Y de hecho estuvo y fue uno de los lectores de los Decreta. El Círculo de Periodistas Leoneses en Madrid inició contactos al máximo nivel, por ejemplo con Ana Pastor. Y la Casa de León sumó el empuje de su presencia en la capital. Diego García Paz, presidente del centro leonés en la calle Pez, de hecho, representó a los leoneses en Madrid y fue otro de los lectores. El acto consistió en lo contado dentro y en lo que pasó en la calle. Era entonces cuando a la vez se podía oír a un leonés, de los que siempre encuentra alguna pega, decir: «No me lo creo. Por fin». Y al lado una turista, alucinada, preguntar: «Pero, ¿esto qué es?». Como hasta las 14.35 no sonó el Todos somos de León, hubo que explicarle que era un reconocimiento.
Numeroso público acudió al acto. RAQUEL P. VIECO
Dentro, en la sala Ernest Lluch, todos los nombres: Rodolfo Martín Villa, Manuel Núñez Pérez, concejales de la oposición y candidatos socialistas como José Antonio Díez, Vicente Canuria, Susana Travesí. Otros, actualmente gobernando en el municipio, tal es el caso de Fernando Salguero. Pero, todos, coincidiendo en la reivindicación leonesa. También se vio a empresarios como Luis Rodríguez o José Vega. O al leonés consejero de Fomento, Juan Carlos Suárez-Quiñones. A Pepe Carralero, Cándido Alonso o Enrique López. Leyó Luis del Olmo y se paró el tiempo. Quien renunció a su presencia fue Luis Aznar, pese a que estaba confirmado como lector. Carolina Rodríguez lo hizo a la perfección. El Himno a León fue el broche del día en que los pendones tomaron el Congreso.