la rentabilidad de la estación
Los municipios de San Isidro acuden a la ULE para probar su «influencia vital» en el entorno
Pretenden combatir con un «informe independiente y riguroso» las críticas políticas al déficit anual de la estación.
Imagen de un animado fin de semana en la estación durante esta temporada. MARCIANO PÉREZ
Se acerca el fin de la temporada de esquí en las estaciones de la provincia —previsto para el día 28— y con el balance de la campaña volverá a resurgir el recurrente debate sobre su déficit, rentabilidad y gestión. Los municipios de su área de influencia en el Alto Curueño y el Alto Porma, Valdelugueros y Puebla de Lillo, han decidido aliarse para combatir con datos en la mano la idea de que San Isidro pierde dinero. Han acudido a la Universidad de León para que realice un estudio sobre el impacto económico y social de la nieve como motor de actividad, empleo y población en sus pueblos. «Hemos hablado con el rector y pretendemos poner en marcha un amplio y riguroso estudio que demuestre con datos en la mano cómo repercute realmente la estación en estos valles», explica el alcalde de Valdelugueros, Emilio Orejas.
En las últimas tres temporadas, el déficit de San Isidro sobrepasa los 3,1 millones, con un promedio cercano a los 1,1 por campaña, según reflejan los balances económicos de la estación de la propia Diputación, entidad gestora del espacio. «No se pueden entender estas cifras como una cuenta de resultados con pérdidas y ganancias, sino que hay que ver el impacto económico en su zona de influencia y la generación de empleos directos e indirectos, muchos de ellos estables durante todo el año», insiste Orejas, también diputado provincial de Deportes y Juventud.
La pasada campaña, la estación contabilizó algo más de 121.000 esquiadores, un 30% más que la anterior, aunque la adversa meteorología de los fines de semana impidió que esta cifra fuera aún más alta como ocurre en otras temporadas. San Isidro se convierte cada año, tal y como avalan sus estadísticas, en el enclave invernal con más tirón de la cornisa cantábrica. «No tenemos ningún otro atractivo en la provincia como esta estación de esquí, donde cada usuario esté dispuesto a gastar una media de 50 euros al día cada vez que viene y vuelve varias veces cada temporada», recalca.
Argumentos todos que comparte el alcalde de Puebla de Lillo, Pedro Vicente Sánchez. «Pretendemos que un estudio independiente y profesional muestre la repercusión e influencia de San Isidro en toda su zona, su papel como motor de desarrollo económico». Será la Universidad de León la encargada de esta misión con un análisis pormenorizado de todos los parámetros que confluyen en un foco turístico de estas características que arrastra cada temporada a miles de personas.
«No se puede únicamente ver San Isidro por sus costes y gastos, sino que hay que mirar más allá y ver cómo su gran movimiento de usuarios y visitantes repercuten en toda la comarca», afirma Sánchez.
En su municipio, con una población de 700 vecinos aproximadamente, reconoce, que sin la estación tendría un padrón mermado al menos a la mitad. La fijación de población es otro factor determinante que impulsa un factor como el turismo de nieve. En Puebla de Lillo, su escuela cuenta en estos momentos con una treintena de niños, un ejemplo de cómo este motor económico ha permitido mantener servicios en otros núcleos ya inexistentes.
La Diputación mantiene abierto este mandato el debate de la gestión de las estaciones de esquí ante el elevado déficit, aunque de momento no ha planteado una alternativa. Sobre la mesa está la posibilidad de su privatización o, bien, la creación de una empresa mixta.