Un PIB esclavo del empleo público y los servicios y una tasa de actividad a la cola del país
La estructura productiva de la provincia sigue pendiente de la reorientación hacia la industria, para consolidar actividad y empleo. De momento una cuarta parte del PIB provincial depende de la actividad y los salarios del sector público, y otro tanto del comercio y la hostelería. Una terciarización que condiciona la resistencia del tejido productivo local. En cuanto al empleo, desde 2019 la provincia ha perdido 8.100 personas de más de 16 años, aquellas que están en disposición de trabajar. Pasaron de 400.000 a 391.000, según los datos de la Encuesta de Población Activa. El número de potenciales trabajadores de la provincia se redujo en este período en 2.900 personas, hasta los 197.900. Sí ha avanzado el empleo: la ocupación creció entre 2019 y 2023 en 1.500 personas, hasta los 176.000 cupados; mientras que los parados de la encuesta oficial se redujeron en estos cuatro años en 4.400, hasta los 21.900. Llama la atención la cifra de personas que son «inactivas» en la provincia, 194.000. Son, aún así, 5.200 menos que hace cuatro años.
En todo caso León tiene una tasa de actividad de poco más del 50% de su población, que sigue a la cola de país.