La caída de cascotes en las cornisas atiza el fuego de la seguridad urbana

Herido un viandante en Alcalde Miguel Castaño por otro nuevo desprendimiento

Roa de la Vega registró otro desprendimiento. DL

León

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Un varón salvó la vida de forma milagrosa ayer tras el desprendimiento de una cornisa la altura del número 34 de la avenida del Alcalde Miguel Castaño, circunstancia que los bomberos achacan probablemente a las lluvias caídas de la pasada madrugada, que dejaron importantes precipitaciones en forma de tormenta.

La cuestión revela la problemática que se suscita con los desprendimientos en los últimos meses. Parte del Palacete de San Agustín cayó en septiembre y en abril se desprendió parte de una balconada en Suero de Quiñones. Las actuaciones no fueron especialmente relevantes pero sí el hecho de que se reiteren en el tiempo y que haya cierta continuidad.

Los hechos ocurrieron en torno a las 9.00 de la mañana, cuando un viandante se vio sorprendido por el desprendimiento de una de las piezas de la estructura, que cayó con notable estruendo al lado del herido. Los efectivos del Cuerpo de Bomberos han reconocido que por apenas unos metros, el suceso no tuvo un desenlace fatal. Se ha saldado con varios puntos de sutura en una pierna.

Inmediatamente se personaron en la zona dotaciones de la Policía Local para hacerse cargo de la situación y llamaron a Sacyl, que envió una ambulancia medicalizada en la que el damnificado fue trasladado al Complejo Asistencial Universitario de León. Fuentes del cuerpo municipal aseguraron que se trataba de heridas leves pero que el afectado estaba bajo los efectos de una importante crisis nerviosa.

La noche no fue especialmente prolija en intervenciones de los Bomberos, que solo registraron una salida por cuestiones relacionadas con el temporal de anoche. Fue la referente a una actuación por un accidente laboral, que en principio no revistió gravedad.

TROMBA DE AGUA

La tromba de agua de anteanoche provocó la alerta de loso cuerpos policiales y de seguridad, ante la espectacularidad de los rayos y truenos que se dejaron sentir en el entorno de la capital. Alrededor de las 4.15 de la madrugada fue el momento de mayor intensidad, aunque a la hora de la verdad los efectos de las precipitaciones han sido mínimos.

A media mañana se produjo un nuevo desprendimiento en Roa de la Vega. Una pequeña parte de una estructura dio signos de debilidad y los bomberos tuvieron que acudir a sujetar una placa que amenazaba con poner en riesgo a los peatones.

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Los trabajos de afianzamiento de la fachada se prolongaron buena parte de la jornada de ayer viernes.