Traviesas y balasto en la segunda vía que acabará con diez años del AVE cojo a León
Las obras en la plataforma de alta velocidad desplegarán en doce meses el doble carril de Bercianos a Vilecha
Editorial: El AVE avanza de diez años en diez años
Traviesas en la zona de despliegue de la segunda vía del AVE, en las inmediaciones de Calzada del Coto y el Burgo Ranero. ÁNGELOPEZ
Diez años después, huele a balasto fresco en El Burgo Ranero. Huele a obra pública sobre la plataforma de la alta velocidad leonesa, ahí, en esa perillanura del sureste donde el tren corre en línea recta y se confunde con el perfil de los maizales, y el cableado de la catenaria no tiene réplica en el horizonte. El AVE cojo es cuestión de tiempo; le queda un año, a más tardar, antes de poder circular por doble vía en la mayor parte del territorio leonés, donde ahora mismo, ayer mismo, hoy mismo, las máquinas con martillo hidráulico preparan los encajes para las traviesas, tierra abonada para las bateadoras.
Así se empieza a deshacer el entuerto de una línea de alta velocidad que lleva nueve años (acaba de cumplirlos, en septiembre) anclada por una pata; hay 26 millones de euros dispuestos para esta nueva vía de tren a León. Una vía nueva siempre es un acontecimiento para celebrar, en una tierra donde la inversión resulta cicatera y las administraciones son hurañas a la hora de poner dinero en estructuras.
Una vía sobre el hueco reservado desde que se armó el proyecto de la llegada de la alta velocidad ferroviaria a León, acontecimiento del siglo que no ha perdido relevancia a pesar de algunos desengaños.
La obra no es menor. Implica actuaciones en estructura en servicio, con el fin de facilitar los trabajos, que se desarrollan paralelos a una arteria por la que circulan trenes a más de doscientos cincuenta kilómetros por hora; trescientos por hora, mientras se rompe la barrera de las dos horas de León a Madrid. Desde la pasada madrugada está de baja temporal la vía 2 de Villada alta velocidad (Palencia) a la bifurcación Las Arenas; de tal forma, se amplía la vía única para la circulación ferroviaria hasta la estación leonesa, que supone 23 kilómetros más en estas condiciones. Las bifurcaciones se cierran, también las condiciones de pasos alternativos dispuestos en el despliegue, que facilitaban hasta ahora los cruces y las esperas de paso alternativo de las circulaciones en doble sentido entre León y Madrid. El tránsito de trenes por este trecho va a dar un salto cualitativo, así que llegue a completar el objetivo de la intervención, que es la doble vía, trenes que van y vienen por pasillo paralelos en líneas infinitas que nunca llegan a cruzarse; un sueño completo para León, que se ha pasado los último nueve años con la versión hemipléjica de un tren sobre una vía y el segundo pie descalzo.
Las obras se van a desarrollar con un cronómetro y horario sobre el arco ferroviario; trabajos nocturnos, entre las diez y media de la noche y las cinco de la madrugada; y de forma ordenada, de día, entre las nueve menos diez de la mañana y las doce menos diez. La última madrugada hubo un corte completo, con el fin de ajustar los cambios que afectan a los enlaces entre la provincia de Palencia y la bifurcación de las Arenas.
También hay un plan de transporte alternativo por esta intervención, que tiene réplicas en los trenes de cercanías y media distancia en las estaciones de Asturias, o de Ponferrada, de forma que los horarios coincidan con los enlaces de la alta velocidad afectada y modificada por las obras de la segunda vía.
Cuando se baje el telón de esta obra, en octubre de 2025, según los planes de la adjudicación de Adif, el resultado se traslada al billete del viajero, de trenes que no tendrán que esperar en las bifurcaciones a deshacer el nudo de las coincidencias del doble sentido por el mismo carril.
La doble vía del AVE a León también va por barrios; la que afecta a los leoneses se empieza a resolver desde esta intervención de Adif que ha devuelvo maquinaria pesada a ese corredor de salida sureste de León, con escaparate doble a las autovías de la A-60 y la A-231, con vistas al tren; y viceversa.
Vilecha es otro de los puntos de referencia para marcar la obra; marcar y cortar, línea al lado, hasta que desemboque el asegunda vía a las puertas de la capital leonesa, en ese filtro de tecnologías y soluciones ferroviarias que es el cambiador y el doble ancho.
El Gobierno adjudicó por 33,5 millones tres contratos para desplegar una segunda vía de esta plataforma; el primero de los contratos contempla una inversión de 26,2 millones de euros para el despliegue del nuevo tramo de segunda vía (montaje de balasto, traviesas y carril) y su catenaria, que realiza la UTE de Convensa y Teléfonos Líneas y Centrales. Otro de los contratos adjudicados, con una inversión de 6,3 millones de euros, es para la electrificación de la vía: la adaptación y ampliación de tres subestaciones de la línea (una de ellas en Luengos).